jueves, 18 de febrero de 2021

Las aguas potables y los darros en Granada

 

PROYECTO DEL DUQUE DE SAN PEDRO DE GALATINO

Y LAS AGUAS POTABLES DE GRANADA

 

El proyecto que concebía y que puedo ser realizable en otras  circunstancias, llegó en un momento adverso, porque el marqués de Casablanca ya tenía decidido que las aguas que alimentarían el abastecimiento a Granada, serían tomadas en las dehesas de San Juan y del Calvario.

 

La primera vez que el duque de San Pedro toma contacto con el abastecimiento de aguas potables, se produce al poco tiempo de acceder a la alcaldía Eduardo Navarro Senderos. En una entrevista que mantuvieron ambos, aquél le prometió al Alcalde que pediría en el Senado una subvención de tres millones de pesetas, para hacer en Sierra Nevada un depósito de tres millones de litros de agua, con el fin de distribuirlos en Granada por los canales que proyectaba abrir el Alcalde, independientemente de las acequias que las conducían. De este modo, se terminaría la problemática con los propietarios de aguas, que dificultaban la realización de un proyecto de abastecimiento, alejando sus derechos en perjuicio del interés público.

 

El Duque ofreció al Alcalde, su concurso y colaboración para llevar adelante el proyecto de canalización, asegurándole que el Estado concedería los tres millones de pesetas para el Depósito de Sierra Nevada, y una vez construido sería propiedad de la ciudad. Con la realización de este proyecto se conseguiría también, destinar a los riegos el agua de las acequias que se consumían en la población. (El Defensor de Granada, 9 de febrero de 1923).

 

Ciertamente era un proyecto ilusionante que contaba con el aval del Duque, pero la llegada de la Dictadura de Primo de Rivera, en septiembre del mismo año, acabó las influencias que aquél ejercía en la política y a la vez, su primera incursión en el abastecimiento de aguas potables a la ciudad. Pero don Julio Quesada Cañaveral y Piédrola, conde de Benalúa y duque de San Pedro de Galatino, no era persona que fácilmente se retrajera en sus proyectos.

 

Desde hacía algún tiempo estudiaba la posibilidad de construir un salto de agua para la proyección energía eléctrica, habiendo encargado los estudios correspondientes. El resultado fu el hallazgo de 18 manantiales en la vertiente izquierda del barranco de San Juan, que fueron aforados por el Ingeniero de Caminos adscrito a la División Hidrográfica del Guadalquivir, José Olías Salvador, dando un resultado total de 217,5 litros de agua por segundo. (Carta adjunta al folleto escrito por A. Cienfuegos, Antonio. Análisis Químicos-Bacteriológico y Valoración Sanitaria de las Aguas de los Barrancos del Guarnón, San Juan, Peña Partida y Zona Alta del Genil. Memoria adjunta a la carta-circular del Excmo. Sr. Duque de San Pedro de Galatino. Tipografía Minerva. Sevilla, (S,F).

 

Como el Duque no estuviera de acuerdo con la cantidad y calidad de las aguas elegidas para el proyecto de abastecimiento de aguas potabls, que llevaa a cabo el Ayuntamiento, le envió un escrito al Alcalde, con fecha 20 de febrero de 1927, en el que le pedía que con el fin de proceder con toda seriedad a la toma de muestras de los tres barrancos del Guarnón y Vadillo, San Juan y Genil, para demostrar la potabilidad de las aguas, rogaba al Ayuntamiento, determinara la persona que acompañara a su ingeniero para dirigir la forma de captación, con todas las garantías de su exactitud, durante los meses del año, con la finalidad de entregar dichas muestras  a la Junta de Sanidad y la Facultad de Medicina, para que no pudiera haber duda de la formalidad y exactitud que habría de servir de base para los futuros análisis. Para ello ofrecía abonar todos los gastos de personal, viajes y estancias en el Hotel de la Sierra que se necesitaran. (Más conocida como Hotel del Duque. Diario El Defensor de Granada, 24 de febrero de 1927).

 

Pocos días antes de este escrito, el Alcalde había mantenido en su despacho una entrevista con el Duque y ahora le contestaba públicamente, manifestando que todos los peritos que habían estudiado la zona de abastecimiento coincidían en que las aguas del alto Genil eran las mejores, como consecuencia de proceder de la licuación de las nieves sobre terrenos cristalinos y a una altura en la que no había vegetación ni vida animal. El aforo que habían obtenido los técnicos en los meses de menos caudal en las dehesas, de junio a septiembre, excedía a los 26p l/seg. necesarios y en cuanto a su calidad, cuando el Ayuntamiento aprobara el proyecto, sería definitivo excepto en la parte sanitaria que debería ser comprobada por los consejos local y central; en su día, esos centros darían la razón a quien la tuviera.

 

El Alcalde le había comunicado al Duque que para tomar en consideración la oferta que le hacía de doce manantiales con 300 litros de agua, que el Ayuntamiento debía expropiar por su cuenta, así como los pequeños predios regados por estas aguas, a cambio de la concesión de un salto de 500 metros que podría formarse, era preciso que diese la lista de los nombres y la situación de los manantiales, para que fueran reconocidos, aforados y analizados. Respecto a la petición de un representante del Ayuntamiento, para aprobar la calidad de las aguas de la sierra junto al ingeniero contratado por el Duque, la denegaba porque la comisión así formada no haría más que disputar y embrollar, siendo interminables los asuntos si a cada opositor hubieran de concedérsele pruebas particulares que su capricho dictara. “V.E. se atendrá a la ley, como todos, y acatará el fallo de la entidad competente”. (Con esta frase conminatoria, el alcalde, marqués de Casablanca, le dejaba muy claro al Duque de San Pedro, que tenía la autoridad. Vid El Defensor de Granada, 24 de febrero de 1927).

 

No obstante el duque de San Pedro encargó al catedrático de Higiene y Bacteriología de la Facultad de Medicina de Granada, Dr. Antonio Álvarez Cienfuegos, los análisis de las aguas que hacían en las cuencas de las dehesas y barrancos del valle del Genil, en Sierra Nevada. Las muestras fueron tomadas en varios días de los meses de marzo y mayo de 1927, en el barranco de Guarnón, Genil, Vadillo o Peña Partida y en el barranco de San Juan, a 1.670 metros de altitud. Los análisis químicos revelaron una mineralización de las aguas de los barrancos, que las declaraban no solamente sospechosas, sino totalmente inapropiadas como potables. (A.Cienfuegos, A. Análisis Químico-Bacteriológico y…Pags 3,5 y 10).

 

La Memoria, redactada por el citado Catedrático, que se estaba imprimiendo en los talleres de La Publicidad en Granada, fue incautada por la policía por orden gubernativa y el Duque la envió a Sevilla en conde se imprimió y se repartió después en Granada, junto con una carta escrita por el Duque, que copia textualmente, por la importancia de los hechos que se desarrollaron posteriormente hacia su persona.

 

“Madrid 9 de julio de 1927.

Sr.mio:

He leído en los periódicos de Granada sus comunicados con fecha 6 del corriente. Para que no pueda Vd. volver a tergiversar la verdad me veo obligado a contestarle aunque todo el público demasiado nos conoce a cada uno, nunca le hará usted creer a nadie que mi persona (buena o mala) le ha podido mover el vil interés, al acudir a la información pública que a última hora ha abierto ese Ayuntamiento de su presidencia sobre la potabilidad y condiciones de las aguas que usted HA IMPUESTO A GRANADA.

¡Por ahí debió usted empezar…hace tres años!

Si las aguas que usted ha elegido son o no son potables en días turbios de suficiente potabilidad por ser aguas de nieve en días claros y poco recomendables y peligrosas para GRANADA? Eso no es posible que sea un pleito entre yo y un Alcalde o Cacique… Eso se discute y se resuelve entre AUTORIDADES CIENTÍFICAS y con entera libertad. No como lo ha hecho usted imponiendo en la Junta de la Provincia compuesta casi en su totalidad de AUTORIDADES POLÍTICAS, pues allí solo asistieron con verdadera autoridad científica los doctores AMOR Y RICO y ALVAREZ CIENFUEGOS, creo también que asistió el Sr. Sebastián médico de la higiene de Granada, que por su condición depende de la autoridad gubernativa.

Además, ese precioso (hay una palabra tachada que está inteligible) procedimiento que usted emplea diciendo que esta es una CUESTIÓN POLÍTICA…y botesiendo de la censura la facultad de decir en la prensa lo que le viene en gana y que a los demás que hemos acudido de buena fe a ayudarle, no se nos permita contestar en la misma prensa. Eso lo dejo al juicio honrado del público y no quiero calificarlo. Qué política ni que niño muerto?

Pero vamos a lo que a Granada interesa.

Cuando hizo usted público (por primera vez su permiso de poder informar sobre las aguas) YO cumpliendo un deber y lleno de buena voluntad, acudí con objeto de ayudarle a usted a conocer SIERRA NEVADA y le dije, por escrito que “de resultad de tener yo (tras largos afanes y no poco gasto) estudiado un SALTO DE AGUA conocía y tenía una serie de NACIMIENTOS fuentes que sumaban más de lo que Granada necesita”. Que todos sabemos que las aguas de NIEVE son poco recomendables.

Que además usted no tenía hecho análisis de esas aguas en días de tormentas, lluvias y grandes deshielos que esas aguas de barrancos son una verdadera infección. Y POR FIN QUE HACIENDO UN VERDADERO SACRIFICIO YO VENÍA A DARLE A USTED UNA BUENA SOLUCIÓN CON ESOS NACIMIENTOS CUYA IMPORTANCIA USTED NO CONOCÍA EN SU TOTALIDAD Y A CEDERTODOS MIS DERECHOS ADQUIRIDOS POR CONTRATOS PARTICULARES. Y ASÍ LO HICE. A pesar que el estatuto municipal reconoce el derecho de expropiación.

Al día siguiente envié a usted como ALCALDE y GOBERNADOR una lista exacta de todos los NACIMIENTOS PRINCIPALES que están reunidos en  una misma corrida (advirtiendo que algo más barato era expropiarlos que la COLOSAL EXPROPIACIÓN de las dehesas de SIERRA NEVADA a más de la NUEVA EXPROPIACIÓN que ahora anuncia usted en otra ZONA de protección.

Y QUE SI ERA POSIBLE, me respetase el SALTO en que tantos afanes y gastos llevo hechos. Esto acaso es pedir?

Que juzgue cualquiera si esto es lo que usted dice y repite en su folleto y en la prensa dos veces. Tenga usted la gallardía y lealtad de confesar que no conocía la SIERRA NEVADA ni sus aguas y que con notoria impremeditación (quizá lleno de buena fe) decidió imponer esas aguas de los BARRANCOS DE SAN JUAN BADILLO, etc., etc.

Por qué no ha tenido usted la honrada franqueza de publicar el ESTUDIO, ANÁLISIS Y DICTAMEN del insigne y honrado doctor Álvarez Cienfuegos verdadera autoridad en la materia?

Qué autoridad puede usted tener en ese folleto que le han hecho a usted sin tener análisis periódicos de todas las épocas del año y en el que solo se habla de un solo dictamen hecho en DÍA CLARO Y CON AGUA CLARA. Si esto no es impremeditación. ¿Qué es? Además, que tampoco es muy satisfactorio el análisis que usted tanto invoca. Para esa solución casi está hoy el habitante de Granada lo mismo con su tinaja, sobre todo en los días de deshielo y tormentas tan frecuentes en aquellos parajes. Por último recordará usted y el Gobernador que al proponer yo la solución de mis nacimientos (haciendo mi deber), les dije tanto a uno como a otro “que me bastaba que tuviese ya hecho aforo de la cantidad necesaria, o sea, de los 240 litros que ustedes estiman, yo les rogaba que hiciesen una comprobación de todo ellos.

Por qué no ha querido usted comprobar y sale constantemente en el folleto y en la prensa diciendo que no hay aforo?

En vista de ello y para que Granada tenga conciencia de ello y nadie pueda dudar, tengo el gusto y la satisfacción de publicar al final de esta carta una copia literal del certificado oficial de la DIVISIÓN HIDROLÓGICA DEL GUADALQUIVIR , del RENDIMIENTO DE LOS DOCE MANTIALES y sus derivados.

Por este documento oficial podrá ese Cabildo y GRANADA entera comprobar que el rendimiento es de TRESCIENTOS DIEZ Y SIETE litros por segundo.

Queda usted contestado y queda su atto.

(Firmado) El Duque de San Pedro (Carta adjunta al folleto impreso).

La contestación pública del Alcalde fue inmediata. Como los análisis encargados por el Ayuntamiento era completamente favorables a las aguas elegidas, consideraba la autoridad gubernativa que la Memoria publicada contrariaba, más que la actuación municipal, la autoridad científica de unos y otros certificados y sólo había de servir para desorientar al público en problema tan debatido, por esto convocó a la Junta de Sanidad, sometiéndola a su juicio, y después de oír al doctor Cienfuegos y a cuantos quisieron intervenir, acordó por unanimidad (salvo el doctor Cienfuegos), que las aguas eran químicamente potables y que la contaminación observada se evitaría ampliando la zona de protección de las dehesas, con los terrenos indispensables para asegurarse de que prohibido en ellos el cultivo y el pastoreo se habría suprimido toda causa de infección apreciable. También descartaba la Junta la posibilidad de traer las aguas de Alfacar o del Darro por su insuficiencia en cantidad y lo costoso y difícil de expropiar sus aprovechamientos.

El Alcalde criticaba al Duque por haber manifestado su opinión de que las aguas de la sierra eran escasas e impotables y ofreciendo en su lugar una corrida de doce nacimientos que aseguraba las producías buenas, sin aportar análisis alguno y que sumaban 300 litros, sin que tampoco presentara los aforos correspondientes. Por este cambio pedía que se le entregase, libre de gastos, la fuerzo hidráulica que pudiera aprovecharse.

Y también hacía estas consideraciones. Los granadinos deben recordar, que tantas veces como se ha planteado el problema de las aguas, apenas se apuntó una solución, fuera cual fuera, se suscitó la misma oposición violenta y desesperada que ahora surge, resultando que nada se pudo hacer nunca, y que seguimos con las aguas intermitentes y contaminadas,  con las chorreras, con los darros, con las enfermedades, con la mala pavimentación, y que nada de eso puede evitarse sino con la realización de proyectos serios y formales, como los que hoy se presentarán al Cabildo.

“El Ayuntamiento actual ha aceptado la obligación de sanear a Granada y no desmayará en cumplirla, esté solo o acompañado”. (Diario El Defensor de Granada, 6 de julio de 1927).

Con esta frase pronunciada por el marqués de Casablanca, da la impresión de que fue elegido Alcalde por el Directorio, con el fin de sanear la hacienda pública del Ayuntamiento y primordialmente, para sacar adelante el proyecto de abastecimiento de aguas potables a Granada, que casi se había convertido en una vergüenza nacional, cuando un turismo de calidad recalaba en nuestra ciudad y traía la consigna de no beber agua, sino té.

Los efectos desfavorables para el Duque de San Pedro, por su enfrentamiento con el Alcalde, no tardaron en llegar. En la reunión del Consejo de ministros, presidida por Primo de Rivera, del día 16 de julio de 1927m se acordaba imponerle una multa extrarreglamentaria de 50.000 pesetas. La oficina de Información de la Presidencia facilitaba la siguiente nota oficiosa:

“En vista de las perturbaciones producidas y las campañas promovidas por el duque de San Pedro de Galatino en Granada, el Gobierno ha acordado haciendo uso de sus facultades, imponerle una multa extrrarreglamentaria, condenándolo al pago de 50.000 pesetas por ese concepto y apercibirlo para que no continúe en su actitud de rebeldía contra las medidas gubernativas”. (Ibid, 17 de julio de 1927).

  En 1930 haría una nueva edición del folleto publicado en 1927, conteniendo el análisis de las aguas potables con que se intentaba dotar a Granada, causa de la sanción extralegal que se le había impuesto.

Tras la drástica medida, el Duque no volvió a intervenir en el asunto de las aguas potables. Pocos años después se celebraría en la ciudad un homenaje de reparación de su buen nombre. (Tanto el asunto de las aguas potables como el homenaje que le tributó la ciudad, lo describe: CORRAL LÓPEZ, Antonio. El Duque de Galatino. Prócer de Granada, Excma Diputación Provincial. Granada, 1980. Págs 151 a 189).

                                                                                                        

   Antonio Corral López, en su libro “El Duque de San Pedro de Galatino, prócer de Granada, editado por Gráficas del Sur en 1980, pgs. 151 a 189, dice entre otras cosas:

Las aguas potables de Granada y el Duque.  (El período de la dictadura de D. Miguel Primo de Rivera).

El problema de las aguas potables de Granada fue el principal entre todos los demás, desde tiempo inmemorial. En los cincuenta años de vida de “El Defensor de Granada” ése fue el denominador común de todos los Ayuntamientos, el clamor de la Prensa y de todo el pueblo de Granada. Arranca mucho más atrás de producirse la epidemia de cólera de 1885, que produjo miles de muertes e infecciones. No cesa el clamor popular de aparecer ni un solo año, e incluso ocasionó la caída de Corporaciones municipales y Alcaldes de Granada.

En este problema, como en otros muchos, tuvo una participación importante nuestro D. Julio Quesada Cañaveral. Se leía en “El Defensor” (9-2-1923) “Una entrevista interesante: El Abastecimiento de aguas”.- El Duque de San Pedro estuvo ayer en la Alcaldía felicitando al Alcalde Sr. Navarro Senderos por su actuación en el cargo. Aplaudió el Duque, el proyecto de abastecimiento de aguas del Sr. Navarro Senderos, alentándolo para llevarlo adelante, haciendo caso omiso de adversarios y disconformes. Prometió al Alcalde que en cuanto se abran las Cortes, pedirá en el Senado una subvención de tres millones de pesetas para hacer en Sierra Nevada un depósito de tres millones de libros de agua, que serán distribuidos en Granada por los canales que proyecta abrir el Alcalde, independientemente de las acequias que ahora la conducen. De este modo se terminarán las cuestiones de los propietarios actuales de las aguas que dificultan la realización de un proyecto de abastecimiento alegando derechos en perjuicio del interés público.

El Duque ofreció al Alcalde su concurso y colaboración para llevar adelante el proyecto de canalización y le aseguró nuevamente que el Estado concederá tres millones para el depósito de Sierra Nevada, que, na vez construido, será propiedad de la Ciudad.

El Alcalde aplaudió en rasgo e iniciativa del Duque de San Pedro de Galatino, doblemente estimado porque al realizarse, se dedicarían a los riegos el agua de las acequias que ahora se consumen en la población.

Pasadas las fiestas del Corpus, el Alcalde procederá a la apertura de los canales, para que estén terminados cuando el Duque consiga esa subvención del Estado para el depósito de Sierra Nevada, de donde vendrá el agua limpia y potable en condiciones inmejorables para la salud pública. La entrevista entre el Sr. Navarro y el Duque de San Pedro de Galatino fue cordialísima y de mutuos ofrecimientos en interés de la Ciudad.

No llegaría el Duque a poder hacer valer su influencia ni su prestigio a favor de las aguas de Granada porque en Septiembre de este mismo año 1923 se produjo el Golpe de Primo de Rivera, con la implantación de la Dictadura, que haría cambiar los proyectos anteriormente expuestos. El 4 de octubre de igual año se nombra Alcalde de Granada al Exmo. Sr. Don Antonio Díez de Rivera y Muro, Marqués de Casablanca, que habría de llevar las aguas de Granada “por otros cauces”. No pasarían muchos días sin que aparecieran los primeros efectos de la Dictadura sobre los, hasta ahora, políticos indiscutibles. Así se leía en el “El Defensor” (19-10-23): “Actitud de los Senadores.- Los comentarios políticos son esta noche apasionados acerca de las resoluciones del Directorio. Los senadores vitalicios y derecho propio que se hallan en Madrid (según nota de “El Defensor” (2-10-23) “Marcharon ayer a Madrid los Duque de San Pedro de Galatino; y el 19-12’23) “Se encuentran en Madrid los Duques de San Pedro de Galatino”. Han celebrado una reunión. Acordaron renunciar a las dietas que les corresponden, así como a los carnet de viajes en ferrocarril. No es cierto que el Marqués de Viana, como se ha dicho, haya sido desterrado al extranjero. El aludido plalatino ha marchado a París para solventar asuntos de carácter privado. Este aristócrata ha sido uno de los fieles del Rey y asiduo asistente a las cacerías de Láchar junto al Monarca.

Descontento de los políticos por el Decreto de incompatibilidades. “Los Presidentes del Senado y del Congreso solicitan del Rey la apertura de Cortes y denuncias dicha transgresión. El Directorio declara que en mucho tiempo no habrá Cortes” (El Defensor 14-11-25).

“Como consecuencia de un artículo publicado en “Actualidad Financiera” ha sido multado y deportado el Marqués de Cortina (El Defensor 8-1-24) DECRETO SENSACIONAL (El Defensor 9-1-24).  Madrid 8. En la Presidencia han facilitado hoy una nota sobre el “decreto sensacional” que publicará mañana La Gaceta. En él se dispone que los Senadores vitalicios, mientras duren las actuales circunstancias, conservarán la calidad y validez de su cargo, pero quedando sujetos a los tribunales ordinarios sin necesidad de suplicatorios. También se dispone la remisión inmediata de los suplicatorios pendientes a los juedes o tribunales que lo solicitaron (Precisamente el Duque de San Pedro de Galatino se encontró en su vida con dos suplicatorios para procesarlo. Uno al Congreso de Diputados en1899, y otros al Senado en Septiembre de 1908 por atropello de vehículos).                                                                                                                                                                                                           

  Como índice del malestar que existía entre miembros de la Nobleza y el nuevo Régimen de España transcribo la siguiente nota: “Maquiavelismo de un aristócrata” Estretagema contra Vitórica.- Madrid 7.- Un periódico publica hoy una información que ha sido muy comentada. Dice que encontrándose el Rey de cacería en el Coto de Doñana, recibió un telegrama firmado por el Marqués de Moriles renunciando al título de Grande de España, que se le había concedido, por la oposición que hacía a ello la nobleza. Parece ser que el despacho lo redactó un aristócrata que se inspiró en un casino muy conocido donde se reúnen varios individuos de la nobleza.

 

Como no hiciera efecto el telegrama, el mismo aristócrata que suplantó la firma del Sr. Vitórica, escribió una carta los senadores vitalicios, dirigiendo insultos para el Marqués de Moriles”.

Es evidente que al menos una parte de la nobleza se encontraba en una situación de tirantez. Nuestro protagonista, ya en concreto, debería tener también sus problemas cuando “El Defensor” (8-4-24), dice: Decisión de un aristócrata. Renunciamiento del Duque de San Pedro.- Ha dejado de pertenecer a la Diputación de la Grandeza de España el Duque de San Pedro de Galatino. También ha cesado dicho aristócrata como gentil hombre de la Cámara regia. El Duque de San Pedro de Galatino marcha al extranjero, donde residirá definitivamente. Esta situación, de hecho, no se llegó a producir pues repasando “El Defensor” leemos las siguientes notas: (1-3-241) “Se encuentra en Granada el Duque de San Pedro de Galatino.(12-3-25) “Ha marchado a Madrid el Duque de San Pedro de Galatino.- (17-4-24) Han regresado de Madid los Granada Duques de San Pedro de Galatino”.

Pero no era solo la nobleza quien tenía problemas, puesto que también se clausura el Ateneo de Madrid y Soriano y Unamuno son desterrados a Lanzarote. “El Defensor”. 21-2-24).- También  en el mismo diario (26-2-25) se lee que Don Fernando de los Ríos sería procesado y después absuelto por protestar con una carta al Directorio.

No todo son situaciones difíciles en este orden de cosas, también hay otras de signo contrario como ésta del nombramiento que trae “El Defensor” (5-2-24): “Ha sido agraciado con el título de Conde de Padul, el aristócrata granadino Isidoro Pérez de Herrasti.

Solo unos días antes era nombrado Rector de la Universidad Don Fermín Garrido.

Ya el 25 de septiembre vuelven a aparecer las aguas potables y se pedía autorización al Directorio para expropiar dichas aguas, trayendo un resumen del proyecto; y el 4 de Enero de 1925, las bases para el concurso de proyectos de aguas potables.

………………………….

Como ya sabemos, pocos días después de los acontecimientos antes citados, se inauguraba en Granada el Tranvía de la Sierra, con muy notables ausencias, pero aún habría de agriarse más la situación con el devenir de elos acontecimientos.

Todo el año 1926 va transcurriendo con los trámites del proyecto de aguas hasta el 24 de febrero de 1927 en que “El Defensor” inserta la nota del Duque de San Pedro de Galatino del día 20 de este mismo mes y año que dice textualmente:

Excmo. Sr. Alcalde Presidente del Excmo. Ayuntamiento de Granada.-

Con objeto de proceder con toda seriedad a la toma de muestras de los tres barrancos de San Juan, Guarnón y Vadillo y Genil, para demostrar la potabilidad de sus aguas, ruego a ese Ayuntamiento determine la persona que acompañe a mi ingeniero y dirija la forma de captación para toda garantía de su exactitud durante los meses del año, pues siendo la finalidad entregar dichas muestras a la Junta de Sanidad y la Facultad de Medicina, es esta forma no podrá haber una dura de la formalidad y exactitud que ha de servir de base para los futuros análisis ofreciendo, por mi parte, a ese Ayuntamiento, abonar todos los gastos: personal, viajes y estancias en el Hotel de la Sierra que se necesiten. Dios guarde a V.E. muchos años.- Granada 20 de febrero de 1927. El Duque de San Pedro.

No se hizo esperar la contestación pública del Alcalde, el 22-2-27:

“Excmo. Sr. Duque de San Pedro:

Respondiendo a su cara del 16, le manifesté por escrito y después verbalmente, que en oposición a su criterio de que son impotables las aguas de las Dehesas de San Juan y del Calvario, está la opinión de cuantos peritos han estudiado la zona de abastecimiento, todos unánimes en declarar estas aguas del alto Genil las mejores, consecuencia natural de que proceden de la licuación de las nieves sobre el terreno cristalino y a una altura en que no hay vegetación  ni vida animal. Tan puras son, que hay analista que las asemeja al agua destilada. Aunque así no fuera serían aprovechables, porque airearlas y añadir la proporción de cal necesaria es tan fácil y barato, como prácticamente imposible restar el exceso de sales o la materia orgánica a las aguas impotables y contaminadas. En cuanto a la cantidad, peque actualmente según V.E., notirio es, para todos los granadinos, que el Genil queda en seco en verano y trae caudal abundante en invierno, aunque no llueva durante semanas enteras, porque el derretimiento de nieves no cesa. En verano son las escaseces de las fábricas eléctricas; en el invierno no les falta agua, y en esa época, meses de junio y Septiembre, el menor aforo obtenido en las dehesas por los técnicos municipales y proyectista, excede a los 240 litros necesarios.

En punto a la calidad de las aguas, la ley vigente no deja al arbitrio de los Ayuntamientos apreciarla como las demás condiciones; cuando el actual haya aprobado un proyecto, la aprobación será definitiva en todo, menos en la parte sanitaria, la calidad, que deberá ser comprobada por los consejos local y central. En su días esos centros darán la razón a quien la tenga.

En cuanto a los nacimientos, los hay potables e impotables, fijos e intermitentes, y para aceptarlos, lo primero es estudiarlos, y por eso dije a V.E. que para tomar en consideración su oferta de doce manantiales con 500 litros de agua, que el Ayuntamiento debía expropiar por su cuenta, así como los pequeños predios con esas aguas regados, entregando a V.E. en pago de la aprobación de su idea, el salto de 500 metros que dice puede formarse, precisase que diese la lista de los nombres y la situación de los manantiales para que fuesen reconocidos, aforados y analizados.

No es V.E. sólo quien ha pensado en el abastecimiento con aguas subterráneas. Ya le enseñé el folleto en que D. Ramón Maurell propuso en1908 que se aprovecharan varios manantiales próximos al Barranco de las Víboras, con aforo presunto de 20 litros; ya le dije haber oído que el súbdito francés Mr. Delorme asegura conocer nacimientos capaces de abastecer a Granada y que cedería por 200.000 pesetas; que en 1923 D. Emilio Esteban  ofreció un manantial de su propiedad, y con él otros ajenos y aguas privadas (pero que eran públicas) cuya concesión obtendría resolver el problema siempre que se le delegasen las facultades municipales y se le entregaran los productos del negocio durante 99 años; que el ingeniero D. Enrique Gómez, con servicio en la Acequia Gorda, acude a la información, asegurando que en el plazo de seis meses (que pudo tomarse desde 1924 en que marcó el Ayuntamiento la orientación elegida y que puede empezar ahora mismo y siempre) podría presentar un proyecto base de aguas subterráneas que él conoce y que el ingeniero D. Juan José Santa Cruz también asegura en su escrito de oposición al proyecto en trámite, que conoce pozos con cuyo aprovechamiento podría resolverse mejor el problema.

El Ayuntamiento, cumpliendo obligación, ha estudiado éste y en uso de sus facultades, ha elegido la orientación que creyó mejor y abierto un concurso de proyectos, por creer concentración de la atención de los concursantes en la dirección preferida, el resultado sería más breve y perfecto que si estuviera dispersa, pero sólo ha dicho que prefería esta orientación; nunca afirmó que rechazaba cualquier otra. En 1887 y 1892 se abrieron concursos libres y sólo estudiaron los proyectistas, las aguas de Alfacar.

Todos los que hoy impugnan y ofrecen mejorar vagamente pudieran, habiendo trabajado en ello, impugnar con proyectos superiores al municipal en cantidad, calidad de aguas y economía, que son tres factores y esos proyectos no habrían entrado en el concurso por estar fuera de las bases, pero habrían sido examinados, como lo están siendo las simples impugnaciones presentadas, y como el Ayuntamiento no quiere sino lo mejor para Granada, siendo el mejor proyecto uno libre, ése habría sido el elegido.

 Eso fuera lo práctico para los opositores y para la ciudad, a quien todos aseguran querer tanto, pero tiene la desgracia de que cada vez que se plantea un problema de interés general, todo el que se ve contrariado en sus planes, o se cree pospuesto o recela verse perjudicado, en vez de cooperar en proyectos concretos, sus perjuicios y dejar su derecho en salvo, declama desesperadamente y no se contenta con menos de pedir que se anule todo lo hecho y se vuelva a empezar, esterilizando en el pasado todas las tentativas.

Cuanto pueda hará el Ayuntamiento porque no fracase la suya, y para ello seguirá trabajando sin tregua ni otro móvil que cumplir la obligación de administrar los intereses municipales, admitida como sacrificio de ciudadanía al aceptar los cargos.

Respecto a la petición de un representante del Ayuntamiento que me hace V.E. en su instancia del día 20, para que acompañado de su ingeniero compruebe la calidad de las aguas de la Sierra, la deniego, porque la comisión así formada no haría más que disputar y embrollar y serían interminables los asuntos si a cada opositor hubieran de concedérsele las pruebas particulares que su capricho dictara, V.E. se atendrá a la ley, como todos, y acatará el fallo de la entidad competente. El subrayado es del autor del libro para hacer constar con la energía que el Sr. Marqués de Cssablanca se dirige al Sr. Duque de San Pedro, haciéndole ver que la autoridd está en su mano y la aplicará.

resumen, en la intervención de vuecencia en este asunto, hay dos partes: La denuncia de que las aguas de las dehesas son escasas e impotables, que el Ayuntamiento resolverá solicitando que la Junta local de Sanitad anticipa el estudio que por la ley haría cuando el proyecto estuviera aprobado, y la oferta de aguas de doce nacimientos en cantidad de 300 litros que V.E. entregará al Ayuntamiento a cambio de que él expropie los nacimientos y los derechos de riegos perjudicados, y de que entregue a V.E. para su aprovechamiento industrial, el salto de 500 metros que asegura puede formarse. Para en consideración esta segunda parte, precisa que se presente un proyecto en que se defina y presupuesto todo ello, a fin de que se puedan comprobar sus datos y decidir según aconseje el resultado del estudio.

Dios guarde a V.E. muchos años.

Granada, 22 de febrero de 1927.- El Alcalde”.

Las razonadas palabras que el Alcalde dirige al Duque, al mismo tiempo, no exentas de autoridad y de cierta dureza habrían de herir el orgullo del noble prócer, sobre todo las subrayadas, quien hasta ahora había sido el dispensador de gracias para Granada. Ahora se hacía sentir sobre él, el peso de la autoridad que sostenían unas manos nobles, enérgicas y autoritarias, pero honestas, que eran las del Marqués de Casablanca. Mas el Duque de San Pedro de Galatino, no menos noble, enérgico y honesto que el Marqués y creyendo que a Granada se le hacía un buen servicio colaborando en el asunto de las aguas a pesar de ir en contra de los criterios del Alcalde, continuó su labor a pesar de las dificultades que se le oponían y del sentir del Ayuntamiento.

Intervienen en “El Defensor” del día siguiente, en sendas cartas abiertas, dirigidas al Alcalde, los señores D. Juan José Santa Cruz (el ingeniero que llevó a cabo la carretera de la Sierra) y D. Abel Delorme, a los que también públicamente contestaba el Alcalde, así como otra carta a éste del Sr. Esteban.

La polémica sobre las aguas potables estaba en la calle y cada uno creía estar en posesión de la verdad.

Como el Ayuntamiento seguía con su proyecto de las aguas de las Dehesas de San Juan y del Calvario, “el Duque creyó deficiente el proyecto que se tramitaba y a su costa ordenó hacer un análisis y los resultados de éste, creyó su deber hacerlos públicos en contra de la órdenes gubernativas.

El dictamen del Catedrático de Higiene D. Antonio Álvarez de Cienfuegos sobre la impotabilidad de las aguas del proyecto municipal fue conocido por una Junta compuesta por D. Juan Leyva Narváez, D. Francisco Olmedo Villalobos, D.Alejandro Otero, D. Antonio Gallego y Burín, D. Virgilio Castilla, D. José Álvarez de Cienfuegos y D. Juan José Santa Cruz, que lo oyó y aplaudió. Todo esto ocurría en Julio de 1927.

El Gobernador convocó a la Junta de Sanidad, cometiendo dicho dictamen o memoria, que después de oír al Sr. Álvarez de Cienfuegos y a todos los que quisieron intervenís, acordó por unanimidad, a excepción del referido Sr. Álvarez de Cienfuegos, que las aguas eran químicamente potables y que la contaminación observada se evitaría ampliando la zona de protección de las Dehesas para asegurar que prohibido el cultivo y el pastoreo se habrá suprimido la causa de infección apreciada.

Entonces la referida Junta de los Sres Leyva, Gallego y Burin, Santa Cruz, etc., acordó su publicación, ofreciéndose para costearla el Duque de San Pedro, por medio de su representante. Se empezó a hacer la impresión en Granada, pero como la policía se incautó de ella, se llevó a Sevilla donde definitivamente se imprimió, y así, se repartió en Granada acompañada de una caras firmada por el Duque de San Pedro de Galatino.

En “El Defensor” (16-7-27) y en primera página y bajo el título UNA CARTA DEL DUQUE DE SAN PADRO Y UNO NOTA DEL ALCALDE, se dice: “Firmada por el Duque de San Pedro se repartió ayer una circular a la que se acompañaba una copia, impresa en Sevilla, de la Memoria sobre las aguas de las Dehesas, suscrita por D. Antonio Álvarez de Cienfuegos a primeros de Junio último y basada en el análisis hecho por él, de las muestras aceptadas a fines de Mayo.

Considerando la autoridad gubernativa que esa Memoria contrariaba más que la actuación municipal (basada en otros análisis completamente favorables emitidos por laboratorios de la mayor competencia) la autoridad científica de unos y otros certificados y sólo había de servir para desorientar al público en problema tan debatido, convocó a la Junta de Sanidad, sometiendo a su juicio la Memoria citada, y la Junta, después de oír al Dr. Cienfuegos y a cuantos quisieron intervenir, acordó por unanimidad  (salvo el Dr. Cienfuegos), que las aguas eran químicamente potables y que la contaminación observada se evitaría ampliando la zona de protección de las Dehesa, con los terrenos indispensables para asegurar de que prohibido en ellos el cultivo y el pastoreo, se había suprimido toda causa de infección apreciable.

También declaró la Junta que examinados los antecedentes se descartaba la posibilidad de traer las aguas de Alfacar o del Darro por insuficiencia en cantidad y lo costoso  difícil de expropiar sus aprovechamientos, según se expone en el folleto municipal.

Todo esto se informó al público insertando en la prensa local el resumen de la sesión celebrada por la Junta provincial de Sanidad.

Debe recordarse que el autor de esta acudió a la información pública, manifestando su opinión de que las aguas de la Sierra eran escasas e impotables y ofreciendo en su ligar una corrida de doce nacimientos que aseguraba las producían buenas sin aportar análisis algunos y que sumaban 300 litros, sin que tampoco presentara los aforos correspondientes. En cambio de la noticia, pedía que se le entregase, libres de gastos, la fuerza hidráulica que pudiera aprovecharse.

Concluye la carta con la nota de que “esta impremeditación costará a Granada 20 millones”-

Es decir, que se llama impremeditado a un trabajo que ha durado tres años y medio, que se ha basado en el estudio minucioso de todos los antecedente y en el que han intervenido los Laboratorios de más reputación: tres grupos de ingenieros en competencia y cuyos trabajos han sido contrastados por un Jurado compuesto de técnicos en su mayoría, y cuyos trámites han sido dirigidos por letrados respetables, y todo ello es notorio por haberse consignado los trabajos en el folleto, uno de cuyos ejemplares se remitió al autor de la carta.

Ante estos hechos, el Consejo de Ministros, informado por el Gobernador Civil de Granada, y presidido por Primo de Rivera, en reunión celebrada el 16 de Julio, acordó imponer al Excmo. Sr. Duque de San Pedro de Galatino una multa extrarreglamentaria de 50.000 pesetas “por sus propagandas y campañas contra las medidas del Ayuntamiento de Granada, que a su juicio, persiguen una finalidad política” (…) “apercibiéndolo para que no continúe en su actitud de rebeldía contra las medidas gubernativas”. “El Defensor” 17 y 19 de Julio de 1927.

El Defensor” de 19 de Julio insertaba: “Una nota oficiosa. –La multa del Duque de San Pedro de Galatino.- En el Gobierno Civil se nos facilitó ayer tarde la siguiente nota oficiosa:

 

 En cuanto a la cifra de 20 millones basta recordar que el proyecto más barato cuesta diez y medio y que de ellos sólo un millón se destina al transporte y el resto a la red de distribución, a los depósitos y demás gastos que serán igualmente obligados, aunque las aguas elegidas fuesen las de Aymadamar, las del Darro o las de los manantiales desconocidos del autor de la carta que presentó como salvadores sin más garantía que su dicho.

Los granadinos deben recordar, que tantas veces como se ha planteado el problema de las aguas, apenas se apuntó una solución, fuera cual fuera, se suscitó la misma oposición violenta y desesperada que ahora surge, resultando que nada se pudo hacer nunca, y que seguimos con las aguas intermitentes y contaminadas, con las chorreras, con los darros, con las enfermedades, con la mala pavimentación, y que nada de eso puede evitarse sino con la realización de proyectos serios y formales, como los que hoy se presentan al Cabildo.

La Prensa nos ha referido que en Noviembre último aprobó Jaén un presupuesto de millón y medio para su abastecimiento de aguas; que en Mayo aprobó Murcia uno de diez millones y en Junio otros de sesenta. Bilbao, para los mismos fines. Todos estos proyectos habrán sido estudiador por técnicos competentes como los nuestros y han sido aceptados tranquilamente por los vecindarios respectivos; este sistema granadino, de oponerse a cuanto se quiere hacer, para quejarse luego de que nada se hace, no sabemos que se practique en ningún otro pueblo y explica mucho parte de nuestro atraso.

El Ayuntamiento actual ha aceptado la obligación de sanear a Granada y no desmayará en cumplirla, esté solo o acompañado; pero conviene que la masa general del vecindario, que es la que ha de obtener las ventajas, y cuyo interés está en ser bien servida, apoye a quien la sirva.

El Marqués de Casablanca. (“El Defensor” 27 y 29 de julio de 1927).

 Algunos periódicos de Madrid, entre ellos “ABC” del día 16, consignan que la multa extrarreglamentaria impuesta por el Consejo de Ministros al Exmo. Sr. Duque de San Pedro de Galatino lo ha sido porque se dedicaba en Granada a molestar, enredar y hacer campaña contra las autoridades, y los periódicos de Granada, al transmitir la nota oficiosa dada en la Presidencia, no reflejan exactamente el verdadero motivo de la multa.

La multa ha sido acordada por el Gobierno, por la rebeldía del Excmo. Sr. Duque a la autoridad gubernativa de esta provincia, que había prohibido la publicación en la prensa periódica, del dictamen sobre las aguas, del catedrático de Higiene Sr. Álvarez de Cienfuegos, prohibición que se justificó en la referencia que de la sesión de la Junta provincial de Sanidad e dio conocimiento al público en los diarios del día 10 del pasado mes, cuya Junta desautorizó y desvirtuó dicho dictamen por unanimidad, con el voto en contra del señor Cienfuegos.

A pesar de la prohibición gubernativa de la publicación del folleto-dictamen del Sr. Cienfuegos, el Excmo. Sr. Duque de San Pedro envió nuevamente, sin presentarla a la censura, el folleto a la imprenta de “La Publicidad” para hacer una impresión de 500 ejemplares. Tuvo conocimiento la autoridad gubernativa de dicha propósito y dio orden al comisario jefe de policía para incautarse de la edición y depositar los ejemplares en las oficinas del Gobierno, requiriendo al director de la Imprenta para que diese el nombre de quien hubiese encargado la tirada, resultando ser el Excmo. Sr. Duque de San Pedro.

Pocos días después, hecho en una imprenta de Sevilla, se repartió en Granada el mencionado folleto, en número de 300 ejemplares, acompañando a cada uno una carta circular del Excmo. Sr. Duque de San Pedro.

Esta rebeldía dio lugar a poner el hecho en conocimiento del Gobierno, quien en vista de la contumacia, ha impuesto al Excmo. Sr. Duque de San Pedro la sanción de una multa extrarreglamentaria de cincuenta mil pesetas, cuyo efectivo será destinado a fines benéficos de la provincia”.

La situación tensa a que se ha llegado, no ha podido ser más contraria a nuestro querido prócer. Se le han acabado los privilegios de que ha gozado en el Régimen Constitucional anterior de la Monarquía y al llegar la Dictadura se le ha sancionado severamente y apercibido por medio de la prensa.

¿Cuál es la respuesta del Duque ante esta situación? Por la prensa de entonces no se puede advertir, de momento, nada, puesto que existe una censura que lo impide y que se percibe claramente, pues ya no hay más notas al respecto en los periódicos, excepto la distribución de la multa a entidades benéficas. “El Defensor” (6-9-27).

En Láchar se cuenta que el Duque por estos tiempos pasaba grandes temporadas en su Palacio y se “sentía como preso, como expatriado, como vigilado”. Tampoco nos dice la prensa nada de un movimiento de opinión popular favorable al Duque, e incluso dicen que se inició una suscripción encabezada por “una zapatera” que hizo una activa campaña. Dicha señora tenía una zapatería a la entrada de la calle Mesones, a la izquierda, junto al Café Fornos, y decían que estaba casada con un ruso. También se dice que el Duque rechazó la suscripción y pagó de su bolsillo la referida multa.

Las aguas seguirán siendo las protagonistas de los temas municipales en este 1927, siendo muy numerosas las notas de prensa, los acuerdos y la campaña de mentalización con abundantes referencias, que se llevó a cabo a lo largo de este año.

No se puede pasar por alto una noticia que sintomática en el acontecer de este movido año 1927: S.M. la Reina Dª Victoria Eugenia, la esposa de D. Alfonso XIII, vino a Granada y a Trasmulas en Marzo, y por las notas de prensa se deduce que el Duque de San Pedro se encuentra ausente en todos los actos. ¿No es significativa esta ausencia del “ferviente monárquico” como en anteriores ocasiones se le había llamado? Ya los Reyes pasan de largo hacia Trasmulas sin parar en Láchar… Igual ocurriría con el Infante D. Jaime en su visita a Granada y a Trasmulas los días 30 y 31 de Marzo de 1931.

Al final de Agosto de 1928 dimite de la Alcaldía de Granada el Marqués de Casablanca que fallecería el 20 de Enero de 1930. Con D. Mariano Fernández Sánchez-Puerta que le sustituyó en el cargo, no cambiarían las cosas desde la óptica que las vamos describiendo. (Fue el Marqués de Casablanca un hombre recio, viril, enérgico, honesto, que a pesar de las críticas que le hicieron sus adversarios políticos, sale adelante su figura agigantada y fuerte. Lea atentamente quien tenga interés en ello, el homenaje que en … le hará el  Duque de San Pedro de Galatino sobre las aguas en las que a pesar de las críticas que se le hacen al referido Marqués de Casablanca, se le trata con respeto y consideración, atribuyendo sus errores, más que a él personalmente, al Régimen que él con todo su corazón quiso servir. A este respecto me decía el periodista jubilado D. José Antonio Mesa. “Los dos hombre de mayor personalidad que he conocido jan sido el Duque de San Pedro de Galatino y el Marqués de Casablanca. Dos grandes hombres, dos nobles en el sentido de la palabra, dos caracteres enérgicos, inasequibles al desaliento, dos granadinos que honran a Granada. Quizá por eso chocaron, por ser iguales sus caracteres”.

Dejando pasar por alto los años 1928 y 29, volverán las aguas y el Duque de San Pedro de Galatino a su protagonismo en el 1930. El 28 de Enero de este mismo año dimite D. Miguel Primo de Rivera, como Presidente del Gobierno (ver carta del Duque de San Pedro de Galatino y se hace cargo del mismo el general D. Dámaso Berenguer. Y aquí viene a terminar  con toda fuerzo el “affaire” de las aguas, pues al desaparecer el Régimen que contenía la Prensa, ésta salta y arroja a la luz pública lo que había guardado en esos años (sigo refiriéndome al caso “Duque-Aguas”).

Se hace una campaña a favor del Duque de San Pedro de Galatino, siendo el impulsor, el protagonista y el motor de la pública satisfacción hacia el Duque, el ya precitado ingeniero D. Juan José Santa Cruz, a quien no mueve a realizar este noble gesto más que su acendrado granadinismo, ya que a pesar de que él mismo reconoce que ambos coinciden en muchas cosas, también hay una grave separación ideológica entre ellos. Ciertamente que la había, puesto que el Duque era un monárquico aunque contrario a la Dictadura, y a D. Juan José Santa Cruz tenía ideas totalmente opuestas, ya que se destacó posteriormente como uno de los más insignes republicanos, siendo incluso fusilado en los primeros días del Movimiento, en Granada.

A lo largo de estas destacadas intervenciones a favor del Duque, hay que resaltar frases como estas: “Si afirmo, que todos coinciden en que, de existir duques, éstos deben ser como el Duque de San Pedro”. La fortuna personal del Duque de San Pedro queda en Granada en monumentos eternos, que aseguran el fomento de su riqueza. Lástima que “ese fomento de su riqueza” con que, entre otras obras, se alude al “Tranvía de la Sierra”, hubiera de ser desmantelado, aunque no fuera más que para hacer un paseo romántico y ensoñador, pero bello y majestuoso y recordar la memoria de quien quiso abrir la Sierra a todos los granadinos. Uno no se explica cómo en Granada se permitió tanto desafuero, aunque hubiera poderosas razones económicas. “El granadino más amante de su patria de quien yo aseguré que su prodigalidad para con su tierra solo se igualaba a la de su ubérrima Vega”.

D. Juan José Santa Cruz era por entonces Presidente del Centro Artístico, que fue la Entidad que llevó a cabo el homenaje a iniciativa de su presidente, como a continuación de podrá ir viendo.

En “El Defensor” aparece la primera iniciativa el día 14-2-1930. “Otra reivindicación de verdadera justicia”, firmado por Juan José Santa Cruz. Mientras la desaparición de la censura, soltando las plumas, permite realizar la obra pasada, ya parece claramente que se ha abierto un resquicio para que cuantos sufrieron rigores que las leyes no marcaban, pueda ahora recobrar su puesto y su prestigio. Granada, por inmensa mayoría, reclama la reposición de D. Fernando Sainz (Inspector de Enseñaza primaria, sancionado por la Dictadura).  Arbitrariamente desposeído y me ha sido muy grato sumarme a ese sentimiento. ¿Pero no crea Granada que se debe una reparación por una multa extralegal, al granadino más amante de su patria, de quien yo aseguré que prodigalidad para con su tierra solo se igualaba a la de su ubérrima Vega?

El Duque de San Pedro de Galatino fue víctima de una acusación por haber hecho imprimir y repartir un dictamen de D. Antonio Álvarez de Cienfuegos, Catedrático de Higiene de nuestra Universidad, sobre las aguas que van a servir para el abasto público de Granada. El Consejo de Ministros acordó una multa de 50.000 pesetas y todavía no se ha oído más que un leve rumor popular, que dando su nombre para la Alcaldía, sanciona esta designación como una reparación debido al patricio patriota. Yo, más obligado, por ser cómplice de la falta, quiero relatar la historia de ésta, esperando de la opinión que, al conocerla, reclame un acto que demuestre al Duque de San Pedro de Galatino que su daño no puede ser mirado en Granada con indiferencia. El dictamen de D. Antonio Álvarez de Cienfuegos fue oído y aceptado con entusiasmo por D. Juan Leyva Narváez, D. Francisco Olmedo, D. Alejandro Otero, D. Antonio Gallego, D. Virgilio Castilla, D. José Álvarez de Cienfuegos y el que esto firma. A propuesta, creo del Gobernador que no lo autorizó ante la sesión de la Junta de Sanidad en el que se leyó ese informe, se aceptó por todos su publicación que ofrecieron costearía el Duque de San Pedro de Galatino, loq eue en aquellos momentos lo representaban.

Empezada la tirada en una imprenta local, la policía se incautó de ella. Hubo de buscarse imprenta fuera de la provincia y el reparto se realizó con la anuencia de aquella heterogénea Junta. Surgió el castigo e hidalgamente el Duque recibió para sí la responsabilidad que algunos tratamos de hacer menos onerosa. Después creo inútil recordar las variaciones ocurridas, pero seguro que la caballerosidad de todos los aludidos no podrá negar que fuimos muchos los colaboradores y un solo el que sufrió el públicamente el castigo. No es momento aún de revisar lo hecho, pero sí me permito, por convencimiento y obligación, llamar la atención de todos sobre que aún nada se ha dicho, no para volver a las arcas del Duque el dinero arrebatado, sino para expresar que Granada agradece el acto por el que el Conde de Benalúa quiso aportar un dato más al difícil problema del abastecimiento de aguas de esta población. Quizá una grave separación ideológica me aparte en ocasiones del dueño del Hotel Palace y Sierra Nevada. Aunque nuestra labor ha sido en muchas ocasiones coincidente, y por estas afinidades y aquellas divergencias creo más de mi obligación recordar ese episodio que culminó en una multa ilegal, ni condonada ni reparada-

No se hico esperar la voz de uno de los aludidos, en este caso D. Antonio Gallego y Burín, que el 15-2-30 publicada en el ya citado periódico la siguiente “Carta abierta sobre una reparación justa.- Con motivo de un artículo del Sr. Santa Cruz que publicamos ayer, el Sr. Gallego y Burín nos ruega la inserción de la siguiente carta:

 Sr. D. Juan José Santa Cruz: Acabo de leer su artículo abogando porque Granada demande la reparación que le es debida al Duque de San Pedro de Galatino, víctima de una arbitraria sanción impuesta en la esfumada etapa política por el simple delito del ejercicio de la ciudadanía. Muy noble y admirable me parece la respuesta, que espero encuentre enla opinión el apoyo a los justo del caso y la calidad de la persona a la que la ciudad nunca agradecerá bastante su prodigalidad y generosidad, ni la constante vigilancia de su espíritu abierto a todas las comprensiones. Reflejo y fiel de la verdad es cuanto su breve y sustancioso artículo refiere. Y como en él solo aludido por Vd., me complazco en corroborar la exactitud de sus palabras, que, no dudo, encontrarán igual apoyo en los demás señores que indica y que tan directa y activamente intervinieron en este asunto, cuyas responsabilidades recayeron todas, como dice Vd. Muy bien, sobre el Duque de San Pedro. Para reclamar un acto en el que Granada demuestre a éste, su admiración y simpatía, ya sabe que cuenta con mi cooperación y con la modestia de mi nombre. Suyo siempre afmo. amigo que le quiere y estrecha su mano. Antonio Gallego Burín”.

El 16 de febrero, aparece otra carta: “Sobre una reparación justa”.

Sr. D. Juan José Santa Cruz.- Mi querido y buen amigo: En el número de hoy de “El Defensor de Granada”, leo su bien escrito artículo reclamando de Granada una reparación para el Duque de San Pedro de Galatino que por mi parte suscribo, por entenderla de justicia. En el citado artículo hace historia de los hechos que determinaron la imposición de una multa de 50.000 pesetas y al relatarlo hace constar mi intervención en la tramitación de los mismos. Efectivamente, a los pocos días de regresas de Madrid, a mediados de 1927, como mandatario del Círculo Mercantil e Industrial que por entonces presidía llevando un informe escrito y oral de los rumores que en aquella fecha circulaban por Granada sobre la potabilidad de las aguas que se proyectaba traer a Granada para el abastecimiento de la ciudad y cuyo informe evacué cerca de los Sres. Presidente del Consejo de Ministros y Ministro de la Gobernación, fue requerido en la representación del Círculo Mercantil para asistir a una reunión en que se trataría de asunto de tan vital interés para Granada. En esta reunión se nos dio lectura de un dictamen del Catedrático de la Universidad de Granada D. Antonio Álvarez de Cienfuegos y ante la gravedad de sus manifestaciones y con la autoridad moral y científica que a ella daba su autor, no recuerdo como Vd. si por mi iniciativa pero desde luego con mi asentamiento se acordó la publicación del dictamen en la prensa local y ante la negativa del Sr. Gobernador a ello, su impresión y reparto se efectuó con las incidencias y en las condiciones económicas que Vd. muy bien recuerda en su artículo. Dióse cuenta de este dictamen en la Junta Provincial de Sanidad y ante las dudas expuestas por alguno de los señores que la componían, sobre el sitio y las condiciones en que se hubiesen tomado las muestras que servían de base al trabajo del Sr. Álvarez de Cienfuegos, celebramos una nueva reunión, en la que, espontáneamente y llevado de su amor a Granada como garantía de la buena captación de las aguas, el Sr. Otero ofreció que recogerían nuevas muestras por los señores médicos pertenecientes a la Facultad de Medicina y se enviarían para su análisis a doctores especializados cuyo dictamen estuviese a salvo de toda suspicacia. Así lo hizo el Dr. Otero captando las aguas personalmente con algún otro compañero que no recuerdo, ignorando por mi parte la causa de no haber terminado la gestión que nos propusimos en esta segunda reunión.

Hasta aquí mi intervención que Vd. conoce, no habiendo vuelto a ocuparme ni a tener noticia de este asuntos. Después transcurre año y medio y soy nombrado de R.O. concejal de este Ayuntamiento y a propuesta de la Cámara de Comercio y Círculo Mercantil y al plantearse en el Municipio las aguas y el alcantarillado, nos encontramos con un expediente ultimado y aprobado y resuelto con arreglo a la ley y solo a falta de su ejecución material. Estoy a sus órdenes, querido amigo, para secundar cuanto en honor del Sr. Conde de Benalúa crea Vd. oportuno, ya que me honré colaborando con él, aunque muy modestamente, en el deber de aportar a Granada datos, que, conocidos, no podían ni debían ocultarse. Independientemente de todo ello, con ser bastante, por tratarse del ilustre patricio a quién por sus reiteradas pruebas de amor a Granada, le seguiremos deudores los granadinos.

Con el mayor afecto le saludo su affmo, amigo q.e.s.m. Francisco Olmedo”.

Sigue la cuestión el 23-2-30.- “En torno a una reparación justa”. Para León Ferrán, en “La Voz”.

Mí querido amigo: Recoge Vd. con toda amabilidad que siempre tiene para mí, mi iniciativa de dar pública satisfacción al Duque de San Pedro de Galatino, víctima de una multa extrarreglamentaria. Gallego y Olmedo, caballerosamente aseveran mi información y se ofrecen, como Vd., a seguir la idea. Valiosas con las ofertas y con otras que, particularmente se me han hecho, las brindo a la Entidad que quiera organiar el acto a que el patriota granadino tiene derecho. Por los nombres que van apareciendo no creo que en las esferas públicas locales halle gran calor la idea. Si en España suena aire de renovación a Granada llega tan leve que ni arrancan las capas ni hacen más que llevar los mismos nombres de unas a otras esquinas. Pero como la labor del Duque de San Pedro interesa a muchas personas, como yo creo que las que tienen mayor relieve que yo, pueden y deben apadrinar la iniciativa como la generosidad del Duque para con su patria chica ha debido sembrar muchas gratitudes, perfectamente conocedor de mi obligación y no queriendo usurpar atribuciones que no me competen, sólo puedo hacer el ofrecimiento incondicional de mi persona y de mi trabajo para ayudar a quienes con título bastante traten de ofrecer el debido desagravio al que supo, con sus iniciativas, abrir a su patria el camino de la altura. Y, repitiéndole las gracias, sabe Vd que en su pluma y en su amor a Granada confía sus iniciativas.  Juan José Santa Cruz”.

 El 26-2-30 se continúa aportando ideas sobre el mismo tema. “Una reivindicación de verdadera justicia. Para Juan José Santa Cruz.

Mi querido amigo: Sean mis palabras primeras de gratitud sincera por su deferencia, recogiendo a su vez, mi reciente y modesta crónica de “La Voz” a propósito del homenaje reivindicativo al Duque de San Pedro de Galatino de que Vd. ha sido oportuno iniciador. Y dicho esto, permítame le exprese mi disconformidad de cómo Vd. orienta esta cuestión en su amable carta abierta publicada en “El Defensor”. Pensar que su laudable iniciativa sea acogida más o menos calurosamente por las esferas públicas locales, sería desconocer totalmente las realidades del momento actual de Granada. Y Vd., hombre inteligente y comprensivo si los hay, sabe además, ya lo señala en su escrito, que lo que se haga, si a ello se va, habría de ser descartando en absoluto y anticipadamente ayuda alguna de los Organismos Oficiales de la ciudad dada la curiosísima constitución que van a tener y que, como agudamente dice Vd., sólo hace llegar los mismos y gastados nombres de una a otra esquina de aquellos. Y pues esta es la cruda realidad local, descartémosla, repito y vamos a orientar la cosa por otros cauces de mayor eficacia que haga posible, más aún segura, la realización del acto reparador y que el Duque de San Pedro tiene derecho. Sólo afirmo que si en Granada existe alguna entidad a quien por derecho y por deber corresponda esa labor esa labor organizadora, es precisamente al Centro Artístico. De ella es Vd. su digno y activo Presidente y a Vd., pues como tal, compete el encauzar, organizar y llevar a realización este acto reivindicativo y de gratitud a que el prócer paisano es acreedor. El Centro Artístico está ligado por fuertes lazos espirituales al Duque de San Pedro de Galatino. Tengo entendido que, en sus listas, figura como Presidente de honor. Por iniciativa de la misma popular Sociedad, al aristócrata granadino se le erigió en los jardines del Genil, un monumento en vida. ¿Qué mucho, que sea ella la que patrocine y lleve a efecto lo que se debe reclamar, en todo momento, como indeclinable deber? No se trata, pues a mi parecer, que esta iniciativa sea recogida y apadrinada por hombres e relieve mayor o menor, que la modestia que en algunas cosas, más perjudica que favorece, el objetivo a conseguir.

Y pues Vd. ha sido el iniciador y propulsor, en principio, de la idea, como particular por sus coincidencias con el Duque en los problemas de la Sierra, y como Presidente del Centro Artístico, Sociedad ligada a él, viene obligando a llevar a ejecución el acto de desagravio que todos estimamos merecido, Y tenga la certeza de que aquellas colaboraciones de Entidades o personas que para la consecución del propósito Vd. necesitara, difícilmente habías de ser negadas, pues en ello sería corresponder con la más negra ingratitud a cuantas generosidades tuvo el Duque de San Pedro de Galatino para su tierra natal. Asuma, pu8es la dirección y realización de la idea, confíe a su actividad incansable éxito de ella, y si para algo le sirve, cuente siempre con la ayuda, si modesta como mía, no por ello menos incondicional, desinteresada y sincera que la primera que a tal objeto pueda recibir. Con toda consideración y afecto. León Ferrán”

Aparece en la Prensa la siguiente nota: “Ha sido elevada a la Junta Directiva del Centro Artístico de Granada una petición avalorada por numerosas firmas, para que sea ésta y no otra entidad alguna la que organice el público homenaje que debe hacerse al ilustro Presidente de honor de la misma, Sr. Duque de San Pedro de Galatino, en compensación reparadora de las amarguras que pasara, cuando tan injustamente se le castigara por el delito de granadinismo”.

El 27-2-27, sigue la carta abierta “Sobre una reparación justa”.

Sr. D. Juan José Santa Cruz. Mi distinguido amigo:

Crep que no ignorará Vd. que el Duque de San Pedro de Galatino ocupa la Presidencia de honor del Club Penibético  desde su fundación. De él hemos recibido constantes pruebas de afecto y a él debemos la realización de más de una iniciativa. Deber indeclinable del Club es, pues, asociarse a todo en el que se rinde público homenaje a tan ilustre prócer. Cuente, pues, con nuestra adhesión entusiasta al proyectado homenaje y acepte nuestra modesta colaboración al mismo.

Le saluda y queda a sus órdenes su affmo amigo q.e.s.m.  J. Casares, Presidente del Club Penibético.”.

28-3-30.- En torno a una justa reparación.” Una carta de León Ferrán, una petición anterior a ella que firman más de 200 socios del Centro Artístico y una adhesión del Club Penibético parecen señalar ya, la iniciación de un homenaje al Excmo. Sr. Duque de San Pedro de Galatino. Cuando el acuerdo de la Junta General del Centro Artístico autorice, si resulta, a su Junta Directiva a aceptar la designación, será el Centro, no yo, quien en la organización actúe, pero antes de ese momento, es derecho que ejercito y aún deber que tengo, el recordar las causas de aquella multa extralegal y el alcance que, a mi ver, tiene la reparación. El primer Alcalde que la Dictadura dio a Granada, fue recibido con unánime y merecido aplauso. Figura del relieve Sr. Marqués de Casablanca pocas veces ocupó la presidencia del Municipio granadino, y he de consignar mi sentimiento, de que la muerte no le permita ver que mi pluma, en cuanto en parte adquirió la libertad de juzgar, sabe hacer plena justicia a quien llevó al Municipio una honradez intachable un prestigio inmaculado, una independencia absoluta y un apoyo en las esferas superiores. Su desgracia y la de Granada fue que el Régimen imperante abstraía a las autoridades del ambiente popular y que su espíritu de aristócrata y de militar sentía como nadie al Régimen dictatorial. En la sombra oscura de las covachuelas se fraguaron planes y proyectos en cuya elaboración estuvo ausente Granada, y en el silencia y en la sombra se robustecieron, presentándoselo al recto espíritu del Marqués como intachables soluciones, que sólo la mala fe podía hallar deficientes. Como muchos hombres enérgicos y bondadosos, el Alcalde era fácilmente sugestionable para aquellos que le rodeaban y las iniciativas que se le ofrecieron las aceptó con la buena fe que nadie puede negarle y con el tesón de quien creía que la autoridad, honradamente ejercida, no podía claudicar ni desviarse. La Protesta se consideró como fruto de ridículos orgullos técnicos o como afán de entorpecer la acción salvadora del Régimen recién instaurado, y sólo las altas autoridades militares, la máxima jerarquía militar de Granada hizo posible el comentario de algunas disposiciones municipales. Nadie podía aportar otras soluciones y este absurdo imperó y fue sostenido por todas las autoridades. El Duque de San Pedro de Galatino creyó deficiente el proyecto que se tramitaba, de aguas potables, y a su costa ordenó hacer unos análisis y los resultados de éste creyó de su deber hacerlos públicos en contra de las ordenes gubernativas. No vinieron contra el dictamen y el análisis, las pruebas concluyentes que demostraran error o faltas apreciaciones. No se discutió dónde y cómo pudo hacerse. La fuerza de la autoridad, empleando el número como suprema razón, la recogió como medida de buen gobierno y la multa extralegal, como último razonamiento, sancionaron la especie que solo se trataba de alarmar a la opinión pública.

Por desgracia, al silencio y a la sombra de la covachuela que planeara, correspondía la sombra y el silencio obligado del comentario público y ante el desarrollo del proyecto, las incidencias de la adjudicación, las modificaciones de los materiales y vicisitudes de la construcción, una misteriosa alarma se siguió adueñando de los espíritus que piensan con recelo, si al comprometer los tesoros de la ciudad se lograban los beneficiosos frutos que buscaba la honradez aristócrata del primer Alcalde de la Dictadura. Ni yo, ni nadie, puede pretender el don de la infalibilidad pero todos tenemos el derecho a que nuestra aportación se reciba con respeto y se juzgue con imparcialidad.

El Municipio granadino se negó a aceptar los proyectos que ofrecieran aguas que no fueran las de las Dehesas de San Juan del Calvario. A mí, que planeara otras procedencias, se me negó el derecho a presentar proyectos. Al Duque de San Pedro, que ofreció otros manantiales, se le acusó de perturbador de la paz social. No es ahora el momento de enjuiciar el problema ni mucho menos el de apoyar ninguna proposición, pero si sólo agradecer a quien con mengua de su tranquilidad y daño para sus intereses, trató de romper el absurdo sistema que hacía de los errores de los intereses públicos hermético recinto, en el que  tan sólo algunos iniciados tienen cabida. Por azar no frecuente, un prócer quiso llevar al recinto municipal el ambiente de ciudadanía que tanto necesitaba Granada. El peso de la fuerza convertido en poder anuló sus deseos. No sé si su proyecto era o no, beneficioso; no sé si se debía apoyar o combatir. No es momento de pronunciarse en ese sentido, pero hoy que todos sentimos el imperativo de la conciencia colectiva, hoy que sabemos que nuestro miedo y nuestra desidia han llevado a España al funesto momento en que se debate su riqueza, es deber indudable poner de relieve aquellos actos que representaron la gallarda resistencia a los poderes extralegales y que nos permiten recordar la etapa pasada sin que nos ahogue el ambiente de impotencia en que hubimos de movernos.

La fortuna personal del Duque de San Pedro de Galatino queda en Granada en monumentos eternos que aseguran el fomento de su riqueza. El último de sus gestos fue para que un desgarrón de ella enseñara cómo debe afrontar las demasías, y sin que este represente otra cosa que el saludo al patriota desprendido y al ciudadano animoso. Granada, honrándose el honrar al Duque de San Pedro, debe seguir demostrando que si España sufrió a la fuerza el pasado yugo, no por eso dejó de inscribir su agradecimiento a todos los que quisieron lograr para ella el pleno ejercicio de una ciudadanía que hay que esperar que no esté muy lejana.  Juan José Santa Cruz”.

1-3-30.- Carta abierta.- Reivindicaciones de verdadera justicia.

“Para D. Juan José Santa Cruz.- Mi querido y admirado amigo: Habrá Vd. visto cómo León Ferrán y el grupo de socios que había elevado su petición a la Junta Directiva del Centro Artístico, han coincidido con mi opinión, de ser Vd. como digno representante de tan simpática Sociedad, le persona más adecuada para organizar o hacer realidad, el homenaje que debe rendirse en Granada al D. de San Pedro en compensación reparadora de las amarguras que sufriera al sufrir una sanción dictatorial por delito de ganadinismo. Que sea el Centro y no Vd. quien actúe en la organización, como dice en su artículo de hoy, es un distingo sutil de enjuiciamiento que sirve de trinchera al polemista, en defensa de su modestia, a punto de ser derrotado. Quedamos en que Vd. actuará y lo hará como acostumbra, en forma brillante. Las numerosas peticiones que se hicieron al Gobierno en demanda de justicia contra el atropello de que fue víctima D. Fernando Sáinz, ya repuesto para bien de todos como ocurre siempre que se restablece el derecho, sirvieron a Vd. de tema para recordar el caso del Duque de San Pedro de quien Vd. se declaraba, como otros granadinos, cómplice del hecho que determinó la inmerecida sanción de la multa extralegal. Y la historia que Vd. hace en su artículo de hoy sobre las causas de esa multa, traen a mi memoria otro agravio que reparar y que someto a su autorizada opinión ya que la estimo en alto grado en todas las materias, pero muy especialmente en lo que atañe al proyecto de aguas de Granada, pues aunque se haya fraguado, como Vd. dice, en la sombra oscura de las covachuelas, creo que Vd. y pocos más la conocen en toda su extensión. En el Ayuntamiento presidido por el hoy fallecido Marqués de Casablanca, prestigio inmaculada que sentía como nacie el Régimen dictatorial por su espíritu de Aristócrata y militar, como Vd. dice, hubo no sólo sugestionadores a quienes le fuera fácil la tarea de hacerle aceptar con la buena fe que nadie puede negarle, un proyecto de aguas que él mantuvo con el tesón de quien creía que la Autoridad, honradamente ejercida, no podía claudicar ni desviarse. Jubo además en aquel Ayuntamiento unos cuantos concejales, que yo recuerdo bien, aunque no el número ni el nombre de todos, que no obstante los respetos que inspiraba el Marqués y las sugestiones que no se limitarían sólo a embargar el ánimo de éste y la presión que creaba el ambientes del Régimen imperante entonces, actuaron como actuó el Duque de San Pedro, con independencia de criterio y con el civismo adecuado a votar en contra del proyecto que podemos llamar oficial o encasillado, no sé si acerada o equivocadamente, pero sin duda alguno respondió al dictado de sus conciencias y sobre todo representaban el ejercicio legítimo de su derecho. Pues bien, a estos concejales se les obligó a dimitir y a dos de ellos que se negaron, el abogado de D. José Saizpardo y el ingeniero D. José Calera, fueron destituidos de sus cargos por antipatriotas o perturbadores de lo que entonces llamaba triunfante y gloriosa marcha del proyecto de aguas. ¿Cree Vd. que la mesa de honor debe ampliarse lo suficiente a que tengas sus puestos en ella, a derecha e izquierda del Duque, esos concejales destituidos e igualmente agraviados en el orden espiritual, ya que se trata de una reparación de esta clase, con motivo del mismo proyecto?

Con toda consideración y afecto. Adrian Caballero”.

 

9-3-30.- Centro Artístico

”El homenaje al Duque de San Pedro”

“En Junta general extraordinaria, celebrada el 6 del actual se dio cuenta de una petición formulada por más de doscientos cincuenta socios para celebrar un homenaje en honor del Duque de San Pedro de Galatino a fin de testimoniarle su agradecimiento por sus sacrificios a favor de Granada, acordándose por unanimidad:

1º) El Centro Artístico se encarga de la organización del homenaje que deberá tener un carácter marcadamente popular.

2º) Que para este fin se ruego a los ex-Presidentes que se unan a la Directiva, a formando todos la Comisión encargadas de la organización de los actos que se estimen precisos.

3º) Que se telegrafía al Sr. Duque de San Pedro de Galatino dándolo cuenta de la proposición y resultado de la Junta General.

En virtud de estos acuerdos y creyendo que la personalidad del Excmo. Sr. Duque de San Pedro de Galatino merece de Granada un acto de adhesión y desagravio, el Centro Artístico se honra rogándole a las Sociedades de todas clases a las Entidades, particulares y a los granadinos en general que estimen digna de aplauso la labor del que dotó a Granada del hotel Palace y del de la Sierra, del iniciador del Tranvía de la Sierra y del Santo del Maitena, que se envíen su adhesión o sus iniciativas a la Secretaría del Centro Artístico, que es éstas como en todas, solo aspira a destacar y a ensalsar los verdaderos valores granadinos”.

“El miércoles 12 del actual, a las diez de la noche, y en los locales de esta Entidad, tendrá lugar un recital de poesía lírica de un libro en preparación, original del joven y exquisito poeta granadino D. Luis Rosales Camacho. Será presentado por el Vocal de Literatura de este Centro D .Francisco Soriano Lapresa. Las poesías serán leídas por el autor y al acto, que será público, podrán asistir señoras”.

(Añado a esta nota a título anecdótico. Por la popularidad de este personaje en la vida granadina que comenzaba sus primeros pasos, cuando prácticamente acababan los del entonces popular Duque de San Pedro de Galatino.

 

18-3-30.- “No es un acto político”

“El homenaje al Duque de San Pedro de Galatino”

“El sábado se reunieron en esta Sociedad los señores. Corral, por la Asociación de la Prensa, D. Cipriano de Paz por la Federación de Estudiantes, Sr. Valdivia por el Círculo Mercantil, Sr. Polanco por el Ateneo, Sr. Casares por el Club Penibético, Sr. Calero por el Colegio Oficial de Practicantes, Sr. Fernández de la Azucarera de San Isidro, Sr. López Soler por la Azucarera Nueva Rosario, Sr. Ortiz por la Sociedad de Hoteleros, Sr. Álvarez Salamanca por la Sociedad Económica, D. Adrián Caballero por el Casino Principal, Sr. Ramos por el Colegio Oficial de Agentes Comerciales, Sr. Martín Barrales por la Sociedad Sierra Nevada, con la Junta del Centro Artístico y con sus ex-Presidentes Sres. Ortega Molina e Izquierdo para tratar del homenaje popular que ha de hacerse al Duque de San Pedro de Galatino como desagravio por la multa extralegal que le fue impuesta y demostración del agradecimiento de la ciudad a su gestión. Todos los presentes significaron su total adhesión al acto, personal y de las Entidades que representaban y se leyeron también las de los Sres. D. Fernando de los Ríos, como ex-presidente del Centro, Sr. Batalla de Aquino por la Filarmónica, Sr. Barrios por el Conservatorio Victoria Eugenia, Sr. Oliveras por la Cámara de la Propiedad Urbana y otras.

Usaron la palabra acerca de la forma del homenaje los Sres. Soriano Lapresa, Álvarez de Salamanca, Casares, Valdivia, Caballero y Santa Cruz, acordándose que se celebrara una merienda popular, señalándose en ella claramente que no se trataba de apoyar ninguna clase de proyecto, sino de significar al Duque de San Pedro de Galatino la adhesión de Granada, después de una sanción que el Gobierno de S.M. ha calificado al autorizar contra ésta y sus similares, la acción ante los tribunales de Justicia. El Centro Artístico, agradeciendo las adhesiones recibidas, insiste como lo ha hecho en otras ocasiones en que, entre los adheridos al homenaje, los hay de todas las procedencias y de las más variadas ideas, que es contrario a todo lo que representa desvirtuar el acto simulando que con él soluciones que la mayoría desconoce y sobre la que cada uno tiene diferentes ideas, que a todos ha invitado con evidente buen deseo, que la política quede totalmente apaartada de este acto, que s sólo para ensalzar a un granadino benemérito  y a un ciudadano digno, pero que si algún carácter partidista tuviera, no se lo dan sus iniciadores, ni los que a él se adhieren desde los más opuesto sectores, sino aquellos que por razones esencialmente políticas se aparten de lo que debía ser un acto de afirmación de la conciencia y de la voluntad granadina.

 

30-5-30.- “Homenaje al Duque de San Pedro de Galatino. El domingo 1 de Junio se verificará el acto de la entrega del album confeccionado por los artistas del Centro y con las firmas de sus socios, al Ecmo. Sr. Duque de San Pedro de Galatino, testimoniándole el agradecimiento de la Sociedad, por la labor que ha realizado y realiza en beneficio de Granada y como testimonio de su simpatía ante pasadas amargura por él sufridas.

Las entidades que ya significaron su conformidad con este homenaje en reunión celebrada el día 28 del corriente, hacen público que ante la imposibilidad  de celebrar in acto solemne y popular antes de la marcha del Conde de Benalúa, se adhieren al que celebra el Centro, para lo cual invitan a las corporaciones públicas, oficiales y privadas, a las Sociedades de cualquier género y clase que sean, a que firmen por medio de un representante  su adhesión al homenaje, para lo cual el domingo 1 de Julio, de 9 a 10 de la noche, estará el álbum en la Secretaría del Centro para la firma de los representantes autorizados de cualquier corporación, entidad o sociedad, sin distinción de matices.

Creyendo de su deben el Centro, consignar el carácter totalmente apolítico del acto, al que ya se han adherido elementos de los más opuestos sectores, deeando no imponer a nadie coacciones por presiones directas, suplica que, en honor de Granada y para demostrar la adhesión a la figura de tan gloriosa historia ciudadana como el Duque de San Pedro de Galatino, se den por invitados a firmar en el álbum, las autoridades, las Corporaciones oficiales y particulares y cuantas entidades creen de su obligación contribuir a este acto”.

   Y ya, por fin, después de toda la campaña preparatoria del homenaje al Duque y que ha dirigido con maestría D. Juan José Santa Cruz, Presidente en aquella fecha del Centro Artístico, tuvo lugar, tal como estaba previsto, el acto de adhesión al Duque de San Pedro. “El Defensor de Granada” (3-6-30) en su primera plana traís la información:

  “El homenaje al Duque de San Pedro de Galatino.- En esta Casa –dice el Duque- me dieron el palo y en esta misma Casa me lo quitan”. Así decían los titulares que encabezaba la información que textualmente era como sigue: En la noche del pasado domingo celebróse el anunciado homenaje que en honor del Duque de San Pedro de Galatino organizó el Centro Artístico como ofrenda de lealtad y desagravio al ilustre prócer.

El patio del Ayuntamiento aparecía exornado de plantas, habiéndose instalado en uno de sus laterales la banda municipal, la que ilustró el simpático acto con diversas composiciones.

En las escalinatas daban guardia de honor número del Cuerpo municipal montado.

Antes de comenzar el acto, se habilitó en una de las salas del Municipio la Secretaría de la Entidad organizadora, donde se encontraba el álbum que había de ser entregado al Duque de San Pedro, hallándose aquél completamente lleno de firmas de numerosas personalidades y de todas las corporaciones y entidades granadinas.

 

EL ACTO.- A las diez en punto dio principio el homenaje reuniéndose en junta general extraordinaria el Centro Artístico, en el Salón de Actos del Ayuntamiento.

Presidió el acto el homenajeado, quien tuvo a su derecha al teniente de alcalde Sr. Jiménez Gómez, y a su izquierda al rector de la Universidad Sr. Mesa Moles.

Tenían asiento de honor, la directiva de la Sociedad organizadora, presidida por el Sr. Santa Cruz, y los representantes de todas las entidades locales.

El salón  estaba repleto de público.

En primer lugar, el secretario del Centro Artístico dio lectura al Acta de la Junta anterior, en la que se dedignaba como presidente de honor al Duque de San Pedro, haciendo relación de las grandes obras que por Granada había realizado el noble aristócrata.

LOS DISCURSOS.- El presidente del Centro Artístico, don Juan José San Cruz, ofrece el homenaje al Duque de San Pedro, como reconocimiento de su labor en beneficio de Granada y como desagravio de las amarguras sufridas, cuando cumpliendo hidalgamente con su deber de ciudadano, que muchos desoyen, quiso aportar nuevos datos a problema de vital interés para la habitabilidad de Granada, de esa Granada por quién se sacrifica y en la que rara vez vive.

Tienen estas páginas que ahora ofrendamos, añade, notas y colores de viejos misales, de crónicas heroicas, de rancias ejecutorias; libro de fe, de historia, de nobleza; en sus firmas oscuras se encierra el alma de un pueblo que cree y espera a despecho de cuento ve, en un provenir de tranquilidad y derecho, en sus miniadas viñetas, está estampada la gesta gloriosa contra la rutina, la incultura y la incomprensión que ha permitido alzar esos elementos de bienestar, en que campean escudos de Cañaverales y Spinolas, y en todo lo que lo integra, en el espíritu que lo informa, en el alma de los que lo compusieron, está el más alto título a que puede aspirar el humano orgullo, el de ciudadano benemérito, que sin reglas firmas ni protocolarios sellos, extiende un pueblo agradecido que al economista pueden parecer absurdas, pero que para el pobre representan el medio de lograr el pedazo de pan que ofrecer a sus hijos.

Al realizar sus concepciones, a veces con un espíritu de exagerada independencia cuyos inconvenientes, que por cierto conozco, no puedo ser yo quien los toque, ha visto el Duque de San Pedro como le han ido abandonando sus compañeros de capital, el patrimonio ducal ha ido cubriendo las bajas, y cuando al final, dueño él solo de un negocio financieramente reputado por indeseable, ha mantenido con orgullo racial sus obras contra todos los embates; ha visto también cómo a la sombra de ellas se creaba una riqueza nueva, como su capital defendía otros muchos pequeños capitales, cómo la tierra de sus mayores iba creciendo en importancia mundial, gracias al sacrificio de una fortuna que, según frase que oí de sus labios, ES PRECISO SABER HACERSE PERDONAR. (las mayúsculas aparecen en el periódico subrayadas).

Los ricos mármoles y las viejas canteras del macizo Penibético son hoy valores cotizables por el apoyo del granadino ilustre; la Sierra abre el camino de su acceso ante el conjuro de su trabajo; los años depuraron y aquilataron su labor y hoy podemos asociarnos para elogiara sus obras los que sentimos las más opuestas tendencias los que militamos en las más contrarias doctrinas. Desde este puesto de honor en que me habéis colocado, ni aún la sonaría acorde; yo puedo ofrecer al Duque de San Pedro, no la conformidad de todos con sus planes, pero sí puedo asegurarle la admiración de todos por sus intenciones; yo no puedo afirmar que todos los que me confiaron su representación creen en la necesidad de mantener las diferencias de cuya, pero sí afirmo que todos coinciden en que de existir Duques, éstos deben ser como es el Duque de San Pedro de Galatino.

Por eso, por la admiración que al espíritu que le dio nombre produce el desinterés por la indignación  que produce el atropello, el Centro Artístico acordó el ofrecimiento de un álbum; su valor material, muy escaso, no fue sufragado con fondos de sucio origen ni con subvenciones que representan la adulación o la linsoja, ni el vicio manchó nuestra pobre vivienda, ni nadie pudo lisonjearse de comprar nuestra independencia. La labor de todos es lo único que poseemos, y ahora nos honramos en hacer con ella título de honor para quien tanto supo hacer por Granada.

El Sr Santa Cruz termina diciendo al Duque de San Pedro:

“Señor, he aquí nuestra libérrima ofrenda, escrita y miniada como los libros de fe, como la ejecutorias de nobleza; todos hemos puesto en ella lo más noble que teníamos: los artistas su labor, los que no lo somos, nuestro nombre; al espíritu que le dio vida Granada se une para testimoniar nuestro agradecimiento por los favores recibidos, su adhesión a las adversidades pasadas. No es la grandeza de la cuna, ni la abundancia de la riqueza los móviles que determinan este homenaje; no son los iguales en la sangre ni los favoritos de la suerte los que ofrecen esta ejecutoria; muchos que nunca saludaron al Conde de Benalúa pidieron firmar en los pintados pergaminos; un pueblo entero subraya con su aprobación el acto que aquí se realiza.

La vida pasa, y mañana, de nosotros de nuestros hechos, quizás se borre la estela; pero para perpetuar una vida de desinterés y de abnegación, para acreditar un humilde agradecimiento colectivo, para demostrar que la muerta España hay un pueblo que siente cuando se le hace saber sentir, hay una masa que agradece  cuando el agradecimiento se le fuerza; quede este álbum como ejecutoria de vuestra labor y de nuestro agradecimiento, monumento tanto más firme cuando más olvidados suenen nuestros nombres.

El Sr. Santa Cruz fue interrumpido en su discurso con calurosos aplausos, que se prolongaron después de finalizado.

El Conde de Benalúa usó la palabra expresando su agradecimiento, profundamente emocionado. Según D. Angel Avilés, médico jubilado de Láchar, testigo presencial del homenaje, el Duque estuvo desdibujado, muy nervioso y no dio “su talla”. En ese popular acto.

Se declaró enemigo del homenaje y de la política. Ocupándose del carácter catalán –como hombres prácticos-, cree que en nuestra ciudad debía de organizarse una liga granadina defensora de todos los intereses locales. Cuando llega el momento de comentar el noble fin del acto presente dijo: En esta casa me dieron el palo y en esta misma casa me lo quitan.

Se aplaude el humorismo del duque.

El Conde de Benalúa se extiende en otras consideraciones, terminando con un fervoroso coto de gracias para la ciudad de Granada.

Más tarde se leyeron innumerables adhesiones recibidas.

El acto –suprema manifestación de fraternidad hacia el ilustre personaje, benemérito granadino- terminó a las once y media de la noche.

 

EN EL CENTRO ARTÍSTICO.- Terminado el acto del Ayuntamiento, se celebró en el Centro Artístico una reunión íntima, a la que asistió el Duque de San Pedro, que fue obsequiado por la Directiva.

Tanto a la entrada como a la salida, el Duque fue ovacionado entusiásticamente.

Este ha sido el último acto multitudinario y popular en el que se le agasaja en Granada. Ya no lo volvemos a ver en público en vida en este tipo de homenajes, bastante frecuentes en su existencia, porque el sigiente acto popular, y no tan popular como debiera haber sido, en su entierro en Ganada…

Al día siguiente del que aparece todo esta amplia reseña en el periódico, publica en su sección “Silueta del día”, el artículo “UN DUQUE” en el que se expresa todo el exquisito y delicado pensamiento del Sr. Santa Cruz, reflejado en él, de esta forma:

“El Sr. Santa Cruz, espíritu democrático y moderno, no es sospechoso en materia nobiliaria. Un hombre que no usaba gabán en invierno, ya sea porque le estorbaba la ropa de lujo o porque le gusta solidarizarse con los desposeídos, no puede ser partidario  de que la Sociedad esté dividida en castas según se tenga un pergamino de rancio abolengo aristócrata o una modesta partida de bautismo expedida en un juzgado municipal.

Los ales pergaminos son antiguallas que están llamadas a desaparecer por la acción del tiempo. En las vitrinas de los museos y de los archivos se les reserva sitio adecuado para la curiosidad de los futuros investigadores. Pero el Sr. Santa Cruz tiene su teoría sobre la nobleza. No hacen falta duques en esta época igualitaria. Ahora bien, de existir, porque no hay otro remedio, los Grandes de España deben ser como el Duque de San Padro.

La teoría particular del Sr. Santa Cruz no es una concesión graciosa a la aristocracia. Tampoco puede interpretarse como una perturbación del sentido democrático. Lo que ocurre es que nuestro Duque de San Pedro de Galatino es un duque singular que ha logrado unir durante su larga vida, dos polos distantes: la Edad Media y el Siglo XX. El Duque es un aristócrata de Señoría, pero es al mismo tiempo un constructor de hoteles modernos y ferrocarriles. Y de vez en cuando, impulsado por las inquietudes de la vida actual, se desplaza de sus viejos pergaminos para ocuparse de la riqueza industrial de un salto de agua. Cuando en cierta ocasión decía con acentos imprecatorios “Esos brigadieres…”, resucitaba al conjuro de su voz y de sus ademanes todo el romanticismo del siglo pasado.

Ejemplar magnífico de nuestra raza, español y representativo, figura muy antigua y moderna. Ya quedan muy pocos Duques como este espléndido señor que puede mostrar en su escudo, al lado de viejas representaciones simbólicas, el modernísimo emblema de un ferrocarril de turismo.

En el álbum del Centro Artístico se incluían también estos versos de Alberto Álvarez de Cienfuegos, que publicaba la revista “Reflejos” de aquel mes de Junio:

 

Bajo la fosca barba de su cabello cano

la altiva aristocracia que irradia su semblante

brilla con la grandeza del águila rampante

y el gesto dedeñoso de un quirite romano.

Amó el rincón nativo con culto de espartano

y fue entre los extraños su caballero Andante,

sin esperar laureles al regresar triunfante,

porque para Granada los conquistó con su mano.

Señor del horizonte, domina los confines

de alcázares y vegas, de bosques y jardines

que forman los adarves de su mansión ducal.

Y allá, sobre las cumbres nevadas de la Sierra,

también clavó su audacia la enseña de guerra

¡la guerra del Progreso, del Bien y el Ideal!

 

No fueron estos solos, los versos que se le dedicaron al Duque en este año. Otros más populares aún, vieron la luz diáfana y clara del Corpus granadino en sus simpáticas “Carocas” que aparecieron después de haber estado suspendidas varios años.

Se trataba de la Caroca nº VIII en la que se veía al Duque de San Pedro de Galatino tirando de uno de los coches del ferrocarril a Sierra Nevada yy en la que se leía este texto:

“Castigaron su labor

con multa tan infundada

aún siendo un fiel protector

de su querida Granada

que merece nuestro amor.”

---Considero muy interesante para conocer a nuestro personaje profundamente, su pensamiento político, o sus opiniones sobre la situación y políticos de entonces, etc., transcribo una entrevista que le hacía el periodista Nicolás G. Domingo el día 14 de Octubre en “El Defensor de Granada”.

“Hotel Alhambra palace. Ese hotel enclavado en las maravillosa Alhambra, al que la gente llama Palas por una mala pronunciación de la lengua francesa. Rehuso a todo descripción.

Pasaré, pues, a decir que el Palace me ha llevado el deseo de interviuvar a un personaje ilustre víctima de la Dictadura: el Duque de San Pedro de Galatino.

Un secretario me conduce hasta las habitaciones del Duque y me encuentro ante un hombre alto y delgado de gesto enérgico y además nobiliario. Físicamente, un tipo quijotesco. Figura análoga a muchos retratos de antiguos caballeros que se ven en las vetustas casas aristocráticas subsistentes en los tiempos modernos. Y la principal característica, la esbeltez. El Duque, a pesar de sus años, de sus muchos años, conserva un porte esbelto y arrogante.

Espiritual, ideológicamente, un hombre poseído de eta utopía feliz, como todas las utopías, que pretende unir los supuestos prestigios de una tradición más o menos gloriosa a los avances progresivos y liberales de la época contemporánea, con dudosa buena fe en el famoso de Sandhurst, poco antes de la que por el llamada “cadetada” de Martínez Campos en Sagunto. El Duque, creo yo, procede con buena fe absoluta.

El saludo de rigor. Y más rigor, tratándose de un distinguido representante de la sangre azul española, sin que esto, claro esta, menoscabe su fe democrática. Después de los saludos, una imprescindible preinterviú:

-Aquí he venido- me dice el viejo prócer- al descubrimiento de una cantera de mármoles en Lomosierra, de Sierra Nevada, preciosa, preciosísima, comparable a la cantera de Carrara en Italia.

Y luego, la parte periodísticca.

-Quisiera, Duque –le digo- que me hablara un poco sobre las multas extrarreglamentarias.

Interrupción, enérgica y espontánea:

-¡Cuidado! ¡Cuidado!, eso no se llama multa extrarreglamentaria, sino confisecación, sustracción, robo. La Dictadura era aficionada a estas cosas y se enriquecía a su capricho, aunque después dijese que todo era para los centros de Beneficencia.

-Conforme, Duque. Pués bien, ¿quiénes deben devolver el dinero sustraído a varias personalidades, usted una de ellas?

-Por quien corresponde, por los mismos que lo han sustraído. Si muerto está Primo de Rivera, no faltan muchas suscripciones y no faltan unos ex-ministros de su mal llamado gobierno, que acordaron aceptar todas las numerosas responsabilidades  que sobre el ex-dictador recaían a su fallecimiento. Así con esas suscripciones y el dinero de los ex-ministros, debe devolvernos la cantidad confiscada. En ninguna manera por el contribuyente. Además hay que hacer una aclaración, y es que nosotros no vamos lampando tras de nuestro dinero, que s lo que menos nos interesa al menos a mí; no sé si para Romanones…-, sino que perseguimos el que los ex-dictadores no continúen gozando de esa impunidad vergonzosa que hoy les rodea. Tan vergonzosa como su depravada actuación. Aunque lo que se nos quitó fuera a los centros benéficos, no por ello quedan disculpados los tiranuelos…. ¿Entonces si a usted le quitan un reloj y lo regalasen a un establecimiento benéfico, ya no hay acto delictivo? ¡Qué gracioso¡ Pues sí, lo repito. El contribuyente no debe hacer la devolución de esas llamadas multas, sino los propios ex-ministros de la Dictadura que fueron los reos de este delito, sin castigar. Siempre me opondré a que sea el contribuyente el que lo pague.

-¿Algún detalle curioso, señor Duque?

-¡Oh!... me he podido enterar de que hubo verdadera lucha entre las señoras de la aristocracia granadina, por llevarse mi dinero y repartirlo a sus pobres o amigos… ¡o a sus conventos! ¿No cree usted que esto está mal?  Yo cuando hago limosnas no lo proclamo. Además las hago con mi bolsillo, no valiéndome del ajeno. Y hubo cosas curiosas en todo; con Aguilera, con Romanones… Y la Dictadura llegó a meter mano en las cajas del banco. ¡Vergonzoso, sumamente vergonzoso! Escenas de ignomicia que sólo se han registrado en la época  funesta, de la nefasta, de la indecente, de la malhada Dictadura. Dígalo Vd. así. No quiero que falte un solo de esos calificativos duros. Aún es poco. Y yo no voy tras mi dinero, sino tras el castigo de los cesantes tiranos del país, que son quieres deben devolver el dinero; no el contribuyente.

- Ya van tres veces, Duque.

- ¡Pues todavía es poco! ¡Habría que repetirlo tantas veces!

- Quisiera conocer su criterio sobre la actual situación política, señor Duque.

- Yo creo que los ministros actuales forman una conjunción de hombres de buena fe y perfectos caballeros; que podrán equivocarse como todo lo humano; que podrán no tener toda la energía suficiente para borrar los daños y vicios de la Dictadura; pero que es, desde luego, indudable que estén animados por los mejores deseos y que es imposible pedir más, pues se han encontrado, después de seis años de corrupción, con enormes dificultades para sanear todo el daño hecho por los dictadores.

-¿Y de elecciones?

- No sé si llegarán a hacerse… Tengo mis dudas. Acaso venga otro Gobierno… no sé.

¿Luchará usted por algún distrito?

-No, no. No me hace falta. Soy senador por derecho propio.

- Duque, ¡qué opinión sustenta usted sobre la actuación de los Ayuntamientos de la Dictadura granadinos?

- Ninguna…Sería demasiado honor molestarse en opinar sobre…Los componentes de esos Ayuntamientos son una infelices, que siempre se han acercado al sol que más calienta… ¡Una vergüenza!... Y los delegados gubernativos, otra cosa detestable.

Hablando de política sale a relucir la “Legión albiñanista” y el Duque de San Pedro de Galatino, con gran energía mee dice:

¡Lo más detestable que existe en España! ¡Una vergüenza! ¿Sabe usted quién es Albiñana?... Pues le diré a usted  que cuando, hace tiempo, era yo presidente del Casino de Madrid, tuve que hacer una “limpia” y salieron once a la calle. Uno de ellos era Albiñana. ¡Ya ve usted! Y esos legionarios son los que más daño hacen al rey y a la Monarquía. En Granada están protegidos por la gente de la calle de las Tablas… No sé por qué… Porque, en verdad, esos albiñanistas son un peligro para las clases conservadoras. Y conste que yo no soy conservador, sino liberal., profundamente liberal. Entusiastamente liberal, rabiosamente liberal. ¡Y que cada día soy más liberal!

…Y tras estas palabras, la despedida y el final”.

Como el Duque había hecho, aparte de a la Dictadura, un ataque muy profundo a los “albiñanistas”, la respuesta por parte de éstos llegó con rapidez, pues en un mitin que dio el doctor Albiñana en Granada el 8 de Diciembre, debió posiblemente atacar al Duque de San Pedro, porque dos días después ya trae la Prensa una carta abierta, titulada así: “Desagravio a un prócer granadino.- Contra los insultos del Dr. Albiñana” y al día siguiente y firmada por D. Pascual Nácher, otra carta abierta adhiriéndose a la anterior.

En el pleno del Ayuntamiento del 12 de este mismo mes, el Alcalde protesta por los ataques dirigidos al Duque de San Pedro de Galatino a quien considera “bienhechor granadino, que la llegado a comprometer su hacienda para dotarla de algo que él considera muy necesario, quien hace pocos días, sin ningún género de consideraciones y sin que ningún granadino de los allí presentes protestara contra los injustos araques. Seamos nosotros los primeros que protestemos de ello y hagámoslo llegar al mencionado prócer como desagravio”.

También la Junta de defensa del Barrio de San Cecilio, se une a la protesta a favor de su convecino, el Duque.

Terminado ya con este capítulo en que se ha tratado fundamentalmente  del problema de las aguas de potables, se puede apreciar, que llevaba un trasfondo muy claro: la Dictadura. Este Régimen, ya desde sus comienzos, empezó a caerle “gordo” a nuestro personaje. (*) Para terminar diré que en Láchar cuentan que cuando cayó la Dictadura se encontraba el Sr. Duque allí y entró en la oficina de su casa dando gritos y haciendo manifestaciones de júbilo y dando abrazos porque “se había acabado la Dictadura”… ¡Esos Brigadieres…!” solía decir allí también.

Desde luego una cosa se deduce con facilidad y fue que dicho Régimen consiguió enfriar unos lazos fuertes entre la Corona y uno de sus más leales: D. Julio Quesada Cañaveral y Piédrola.

(*)  Carta del Duque de San Pedro de Galatino a D. Miguel Rodríguez Acosta, que reproducida dice:

“Fortuny 36. Madrid, 31 de Diciembre de 1929. Sr. D. Miguel Rodríguez-Acosta

Mi querido Miguel: En medio de la política. En el momento más intrincado y difícil, no quiero dejar de escribir a Vd. para contestarle dos letras a su carta.

Habrá Vd. recibido mi telegrama en el que le decía que en vista de su opinión y su deseo, que se haga la escritua de descripción del ferrocarril y su inscripción y ya veremos cómo lo podemos hacer lo económicamente posible.

Hago esto con gusto puesto que Vd. así lo desea, pero quiero borrar del espíritu suyo el pesimismo de su carta porque tengo la seguridad que con la explotación del mármol blanco nos dará de transportes, sobrados ingresos para enjugar el déficit actual.

He estudiado aquí con mi abogado todas las formas posibles para poder hacer sin gasto el aumento de capital de la Sociedad Mármoles, y en vista de lo carísima que s hoy esta operación y además en vista que s imposible colocar aquí acciones y creo que ahí es inútil pensar en ello, he decidido hacer la explotación del mármol blanco por mi exclusiva cuenta y ellos me pagarán a mí un precio que convengamos por metro cúbico.

Le doy esas explicaciones para quitarle a Vd. toda duda, y de palabra, pienso me voy el viernes por la noche, tengo intención de ir a comer con Vd. el domingo y hablaremos despacio, pues yo y Fernanda desde la estación de Granada el sábado por la mañana iremos a Láchar.

De política, cuando llegue ésta a poder de Vd. ya sabrá oficialmente que la Dictadura ha terminado.

La gestión ha sido intrincada, harto difícil el poder llegar a ello, pues los últimos días no es posible transcribir al papel la serie de complicaciones y dudas en el ánimo de S.M. el Rey.

Muy grave era la situación hace seis años, con los pistoleros de Barcelona y muy graves eran en las Cámaras ocho o diez diputados republicanos y socialistas que nos traían de cabeza.

Dios quiera que después de seis años de sufrir una administración de locos en lo político y en lo económico no tengamos una situación muchísimo más difícil para los que como yo han nacido monárquicos y no pueden morir más que monárquicos.

Y no digo esto por los cariños que yo pueda tener, sino porque tengo la creencia de que no puede haber orden en este país sin Monarquía, si esta lección para el Rey no ha sido suficiente, y le haga comprender que hay que saber elegir a los hombres a quien él entrega el Gobierno y la Administración del País.

En fin, de palabra podré ser más explícito con Vd.

El Consejo de Ministros de esta noche, último día de año, ha sido definitivo y las ratas han salido corriendo porque el barco se hunde.

A las doce del dia de hoy, es decir, dentro de unas horas, al salir de Palacio del Consejo con S.M. ellos mismos le darán la noticia al público, que supongo Vd. ya tendrá al leer esta carta.

Muy feliz año le deseo, así como a todos los de su casa. A Manolo un abrazo y ahora le voy a poner un telegrama de felicitación deseándole salud. Cariñosos recuerdos de Fernanda y Margarita y a todos y un abrazo para Vd.de este viejo amigo. Benalúa”.  

LAS AGUAS POTABLES CON GALLEGO Y BURÍN

Las aguas potables en Granada describen una larga trayectoria en el período que estudiamos, pero, curiosamente, nunca será el caballo de batalla de una política conservadora y autoritaria que justifica su poder en la tangibilidad de las obras públicas y en su capacidad para modificar el territorio,, dotándolo de una forma disciplinada; la Estación de filtros no se inauguró nunca y fue privada del entusiástico ritual (al uso), en los años de la autarquía. O nos encontramos ante un acontecimiento que queda fuera del proyecto historicista de Gallego o, como se ha insistido (anteriormente) misterios de una política autoritaria impidieron que el Jefe del Estado o alguno de sus ministros elevara, con una inauguración, la Estación depuradora al privilegio político que este tipo de obras requería.

Gallego  Morell insiste en la desarticulación, aunque indirectamente, de uno de los fuertes supuestos urbanos de Ángel Ganivet. Paa el famoso escritor español, en Granada la Bella el problema del agua ocupa un importante capítulo den las bases para la construcción de un modelo de ciudad costumbrista. El “aguaducho” es un dato que encaja en la amplitud del proyecto urbano ganivetano. Se presenta a la vez capaz de de ofrecer un servicio urbano elemental, que de acompañar el consumo de agua de un auténtico espectáculo urbano. El problema de los aguadores es, en suma, un auténtico “asunto estético en granado superlativo”, como para preocuparle a Ganivet.

La fecha del 18 de julio vino a cortar radicalmente las experiencias de los programas precedentes, y, como el caso de las aguas potables, ya previsto durante el período de la Dictadura e iniciado durante la República, se presentarán como proyecto abordados por el nuevo régimen. Para ligar el proyecto de aguas potables a la nueva estrategia política, el 27 de abril de 1940 se aprueba la liquidación general de las obras ejecutadas por la contrata para el abastecimiento de aguas y alcantarillado de la ciudad. Hasta 1938, las obras de abastecimiento de agua y saneamiento de la ciudad fueron realizadas por la contrata de D. Rogelio Martínez Cañavate, muy concretamente el canal de Pinos a Granada, depósitos y redes, por un importe de  7.133.626’11 pesetas.

Se decide afrontar de una vez por todas, el problema y la vía de ejecución que se elige desde el año 1938 es la administrativa. Hasta el año 1941, la inversión del Ayuntamiento  es de 431.751 pesetas, y este mismo año se sacan a subasta los trabajos de equipamiento que, a lo largo de 10 años, describirían una compleja trayectoria de plazos fijos y promesas que resumen las desventuras que jugó la economía autárquica a las solemnes promesas de la Alcaldía.

El 22 de julio de 1940 se saca a subasta pública las obras de terminación de las redes de agua potable y alcantarillado, por importe de 5.247.458’54 pesetas, y un plazo máximo de 4 años para verificar el proyecto. Al día siguiente de anunciar el concurso, la Alcaldía difunde una nota oficial  en la que además de recordar la vergüenza y la pesadilla del problema para la ciudad y la municipalidad rectora, termina un elocuente párrafo: “El Ayuntamiento al hacer publicidad oficial de esta noticia, quiere destacarla especialmente, como exponente cuya elocuencia indica que en la España de Franco no existen promesas vanas, sino cumplimiento estricto de las palabras que se empeñan y atención preferente y constante por cuantos problemas afectas al interés de la nación”.

La contrata fue adjudicada al monopolio de “Constructora Internacional S.A.” y, cuando acaba el proyecto en 1951, las casi 6 millones en que se preveía la inversión se transformarán en una cifra global de 31.707.336’35 ptas. En Octubre de 1940 se entiende que el proyecto de la red de aguas sólo es útil a condición de controlar la potabilidad del agua. El proyecto de la instalación de una estación de filtros fue realizado por el Ingeniero Municipal señor Fernández Solsona. Para comprobar la eficacia de estas tecnologías, se instaló en las Eras de Cristo una estación de pruebas, donde se verificaron sus ventajas y se consiguió “eliminar prácticamente los inconvenientes que pudieran oponerse a su mejor funcionamiento”. La instalación de la estación de filtros se haría en la Lancha de Cenes, junto a los depósitos de reservas allí construidos, con una capacidad de 9.000 m3 de agua. Se proyecta un amplio edificio donde instalar los filtros, los depósitos de depuración bacteriológica (floculación), y limpia filtros, así como vivienda del personal.

El proyecto contempla la instalación de 10 filtros de agua potable, que proporcionan unos 300 litros de agua por segundo, con una previsión de hasta 500 litros/segundo. La captación de aguas se haría del canal de la Compañía General Eléctrica, recogida en Pinos Genil y llevada a la estación por un túnel construido por el Ayuntamiento y que aprovecha directamente haciendo elevar el agua del desnivel existente en el depósito de la reserva, por unas turbinas al depósito de floculación, donde una vez terminadas las operaciones bacteriológicas, pasa directamente a los filtros y de ahí al depósito de reserva, de donde se conduciría a la ciudad.

Para limpieza de los filtros se prevé un depósito cuyos procedimientos son de limpieza corriente, que permite tener aquéllos en un espacio de 5 minutos completamente eliminada de cualquier suciedad. Los filtros se proyectan de unas dimensiones de 3 x 75 m. de altura, distribuyéndose  en forma de batería en la nave central del edificio. El presupuesto se concreta en un millón trescientas cincuenta mil cuatrocientas setenta y una pesetas con ochenta y dos céntimos, elevándose a la suma de 950.471’82 ptas. los gastos de construcción del edificio, refiriéndose el resto de la cantidad presupuestada a detalles internos del organismo.

Por estas mismas fechas de 1940 se prevé sacar a subasta pública la ejecución de obras y, en 1943, en sesión de la Comisión Permanente, del 13 de enero, se decide encauzarlas por “admisión intervenida, mediante determinadas concesiones por los conceptos de administración y dirección y beneficio industrial a la casa encargada de realizarla”. De esta manera se impone “Constructora Internacional S.A., que excepto puntuales aspectos –variante en el túnel del canal de la Lancha de Cenes, elevación de aguas al Cementerio y otras obras por un valor todas de 1.716.080’52 pesetas-, controlará y acaparará la globalidad del proyecto.

Al hacerse cargo la “Constructora Internacional S.A.” faltaban por colocar en Granada 34.000 metros de tubo de alcantarillado y 3.000 para conducción de agua. El impasse se argumente sobre la falta de cemento y hierro, por lo que la Compañía se dirige a contemplar otros aspectos del programa: La construcción de un túnel que, dese el Barranco del Abogado, horadando la colina de aquella barriada y parte de la finca de Mr. Temple, sirva para conducir las tuberías de agua hasta la Cuesta de los Chinos, de donde partiría el ramal que habría de conducir el agua a todo el Albaicin. El movimiento de tierras de esta obra representa un total de 1.500 m3, y el túnel tendría una longitud de 560 metros, presupuestándose la obra sobre la cantidd de 250.000 pesetas.

El proyecto de distribución de aguas, que por esas fechas dirige el Sr. Carrasco, observa un repertorio de recursos hidráulicos que permite salvar las dificultades topográficas del territorio y arbitrar soluciones para un control de la presión del líquido; se construye un estanque receptos en Cartuja, que posibilita que el suministro de agua durante el día sea más contínuo; un sistema de pocos que controla la velocidad del agua, desde la Alhambra al Centro y Albaicín, con depósitos controladores en el Paseo de las Cruces e la Alhambra y Plaza de Cuchilleros, etc.

En el ejercicio de 1945 se aprueba un presupuesto de 2.629.007 pesetas para la maquinaria de la estación de filtración de la Lancha de Cenes, como complementaria de las obras de fábrica. El presupuesto comprende el total de condiciones de los fondos de filtros y sus elementos de regulación, tuberías, válvulas y compuertas, instalación de dos grupos de moto-bombas y tres turbinas-bombas de elevación de agua y las instalaciones precisas de preparación de alumina y cal y depuración bacteriológica. Los grupos moto-bombas se proyectan de 10 cv uno, y 3 el otro. El primero, para la elevación de aguas de limpia de filtros, y el segundo para elevación de las aguas al depósito de elevación de reactivos.

El grupo depurador de las aguas consta de 192 m3 de grava de cuarzo, seleccionada para el fondo de los filtros, y 300 m3 de arena de cuarzo  para el lecho de los mismos. Además se prevén instalaciones para la preparación de dosificación de sulfato de aluminio, lechados de cal y depuración bacteriológica por cloromina. La instalación para la preparación y dosificación del sulfato de aluminio tendría un dispositivo capaz de elevar 2.000 litros por hora y la instalación de cloromina, de 500 litros/segundo; se prevé dos aparatos para la dosificación de cloro gaseoso y del amoniaco, y con los dispositivos par la disolución de ambos gases. Se completa  la instalación con un laboratorio capaz de constatar la pureza del agua.

Una disposición del Consejo de Ministros, recogida por el B.O.E de 3 de julio de 1947, deja el problema de recogida  y depuración de aguas residuales, con un 40% a cargo del presupuesto de obras públicas. [i]

La publicación en 1950 de “Las aguas potables de Granada”, folleto explicativo de la depuradora de la Lancha de Cenes, con prólogo del alcalde Gallego e informe técnico de los ingenieros señores Paz Maroto y Brugaroles, de la Dirección General de Sanidad, además de incluir un elogio al Ayuntamiento de Granada por la nueva estación, una de las mejores de España, contiene un detenido estudio de la instalación de clarificación y depuración , tanto en lo que se refiere a su capacidad como a su eficacia. Se advierte en el informe que los 120.000 m3 diarios de aguas que para su abastecimiento requería Granada para fechas posteriores, son fácilmente obtenibles mediante la utilización armónica de las cuatro grandes fuentes de suministro: la de Aynadamar, de la que el municipio posee la mayor parte del caudal; la del Rey, en el río Darro, de la que también en partícipe el municipio en unión de otros usuarios; el pantano de Quéntar, en el río Aguas Blancas, por aquellas fechas incluido en el Plan de la Confederación Hidrográfica; y los embalses del Genil.

La puesta en marcha de la estación depuradora viene a cerrar un gran ciclo planteado desde 1959, y comenzado a resolver por el Marqués de Casablanca, Alcalde de la ciudad del primer Ayuntamiento de la Dictadura de Primo de Rivera.



[i] Un decreto de 19 de julio de 1937 “autoriza para ejecutar en concepto de mejora de riegos, obras de instalación del colector de cintura necesario para la recogida de aguas residuales del abastecimiento de las ciudad de Granada, y la depuración de éstas para su reintegro a los cauces de la Acequia Gorda del Genil, en la Vega de dicha población”. El Estado anticiparía el 40% para la recogida de las aguas residuales, “por tratarse de una mejora de riego”, y estar comprendidas en el apartado 2º del artículo 4º de le Ley de 7 de julio 1941; el 60% restante lo debería de abonar el Ayuntamiento y el Sindicato de la Acequia Gorda del Genil, teniendo que amortizarlo en el plazo de 2º años, con un interés del 2%. (Ideal Granada, 4 de julio de 1947)

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